Blasfemo...

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De pequeño atrapaba moscas con los dedos... supongo que siempre he sido una especie de Satán moderno...

Para quienes ven en mí una suerte de demonio blasfemo y peligroso:

No soy más que carne y huesos deformes en una mente mal organizada. Soy una tentación absurda de lo que debería ser vuestra felicidad y mis tormentos. No puedo comprender la violencia de las palabras cuando apenas alcanzo a situar mi cabeza en un mapa de sensaciones y besos. Todos estais malditos, como estas manos, como estos ojos que sostengo con ellas cuando caen, pesados por las lágrimas y los recuerdos.

Toda una masacre de odios vestidos de azul y temores pintados de gris. Un arcoiris macabro donde ambos extremos son cuchillas frías, como las mentiras que contabas.

El universo es un escenario fugaz, porque todo transcurre según las perversiones de vuestras conciencias. De los miedos que enfundais en un bolsillo roto, en el traje que vestís cada noche para ir a rezar a vuestros santuarios, hediondos de alcohol y semen.

Mis párpados sólo pueden ser arrancados con un alicate de realidad. Mientras tanto, sueño.

Y de vuestras manos brotan palomas blancas.

Wolf

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"Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices hasta que vino esta terrible enfermedad. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí tú podrás trabajar. Lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que debo toda la felicidad de mi vida a ti. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirlo —todo el mundo lo sabe. Si alguien podía haberme salvado habrías sido tú. Todo lo he perdido excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas pudieran ser más felices que lo que hemos sido tú y yo."

the way i feel...

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Nothing as it seems...

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Tengo el blog muy abandonado... Es más, ni siquiera he estado entrando a leer los blogs que sigo. No he estado pasando por momentos muy creativos y tampoco he querido aburrir a quienes pasais por aquí.

Tengo a medio terminar una entrada que quería haber publicado hace unas semanas, pero no me salen las palabras. Últimamente me cuesta que me salgan las palabras adecuadas y todo lo que pasa por mi cabeza es una mezcla de sinsentidos y divagaciones absurdas.

Me apetece escupir contra algunas personas ahora, porque me producen un asco monumental. Gentuza que se dedica a hacer campaña contra mí, sembrando mierda. En serio, no me perjudicais, porque si alguien os hace caso, es que no me conoce, ya me ha olvidado, o no merece la pena y punto.

Y ahí estoy, esperando determinar quien merece y quien no merece la pena en mi vida. Desde un punto muy egoista, como no podía ser de otra manera, separo a quien me aporta algo bueno de quien no me aporta absolutamente nada o lo que me aporta es negativo. Una lástima que en el cesto de fruta haya algunas que estén un poco podridas, pero poco a poco las iré seleccionando y será con lo que me quede. Eso sí, cualquiera se puede marchitar en cualquier momento. No os descuideis.

Hay recuerdos que todavía me producen demasiado dolor. Ya no es sólo eso, sino la desconfianza que hace que me sea imposible rehacer mi cabeza de nuevos recuerdos. No es que no sea capaz de ser feliz, sino que para serlo, debo mentirme a mí mismo, o hincharme de alcohol, como hace la rubia para creer que no es una zorra chernobita gorda que se ríe como una hiena desdentada, o imaginarse que tendrá un futuro prometedor en la insdustria del porno casero. Pero por suerte mi mente no es tan simple, aunque en ocasiones también me haga pasar por rubia. (Menos zorra, of course)

Nada es lo que parece en este baile de máscaras desagradables. Hay quien piensa que unos me manipulan, hay quien piensa que yo manipulo a otros, y sinceramente, se me revuelve el estómago al saber que se producen estas conspiraciones a mis espaldas. ¿Cual es el problema? Porque si todo gira a mi alrededor, el problema debo ser yo.

A la gente le cuesta demasiado decir las cosas a la cara tal y como son. ¿Debo ocultarme tras una superficial sonrisa de fantasía y deciros lo que quereis oir? Igual preferís que me quede en una esquina sin decir nada, os invite a una hamburguesa, unos chupitos, ponga mi casa y mi cama para que satisfagais vuestros placeres y además os compre tabaco, por si os apetece uno después de haberme jodido.

Cuando hago las cosas no espero nunca nada a cambio, pero tampoco me gusta que mordais mi mano. Me aburren la hipocresía y las mentiras de que os rodeais. Ya es insoportable e insostenible. Yo no soy como la gente con la que soleis tratar, que les basta poner caritas o hacer como que lloran.

¿Quién me conoce en realidad? ¿Cómo podeis juzgarme si ni siquiera yo sé como soy ni hasta donde estoy dispuesto a llegar?

Condenais mis acciones con tanta facilidad, que haceis que piense que me considerais un pelele inerte, carente de capacidad para pensar por mí mismo. ¿Es eso? Quizá no podeis daros cuenta del modo en que he influido en cada una de vuestras vidas. (Sin pretenderlo) Porque si no soy un retrasado, tampoco soy el monstruo malvado y manipulador que os cuentan/creeis.

Me sobra la gente que se acerca a mí con una intención. No soy un demonio ni un santo. No tengo amor para todos ni ganas de darlo. Reservo mis buenas intenciones a unos pocos y las malas las retengo para cuando al resto se le ocurra tocarme demasiado el karma.

Pero ya digo que nada es lo que parece. Especulais demasiado en torno a mí y en serio, que no soy tan simple ni tan retorcido. No soy tan bueno ni tan malo. Y ante todo, no soy como vosotros.

#estoymuloco

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que yo #estoymuloco eeh! que yo me pido una hamburguesa y le quito la lechuga porque es sana!! ah no coño, que esto no es twitter...

texto olvidado en un cuaderno

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Algo que le hace llorar,
algo que le hace sentirse mal.


Fermín camina hacia la parada del autobús de línea, de vuelta a casa desde la universidad. Su mochila gris cruzada al pecho, el pelo corto un poco alborotado. Inmerso en su mundo pero sin ir cabizbajo.

Ataque de ideas enfrentadas, sacudidas violentas. Una imagen, un rostro. Una memoria selectiva, confundida por la edad, el tiempo. El cielo cubierto, amenazando con agua, tormenta.

Fermín era de un peblo de Cádiz, pero estudiaba en Huelva la carrera de informática. Quizá porque no había tenido más remedio... quizá por dar un nuevo salto hacia su intimidad. Intimidad que compartía con tres estudiantes más en un piso barato. Ansias de independencia. Un forcejeo con su mundo, con ideas opuestas a las suyas. Una batalla contra mentes ignorantes de su dolor, sus sensaciones. Sus recuerdos, siempre ahí, siempre atacando.

El autobús llegaba. Él se montaba y se ponía de pie por el final, cerca de la última puerta, observando a la gente que pasaba por la calle. Le gustaba ir de pie en el autocar de línea, o mejor dicho, le parecía más cómodo que ir sentado. Su parada, se baja, mira arriba, los edificios... Ya empezaba a chispear. Fermín llega al piso, es un bajo. Entra, cierra tras de sí, va a su cuarto y deja la mochila allí. En la habitación sólo una cama y un escritorio bastante descuidados, hacen compañía al triste armario empotrado. No hay cortinas y sólo algunos posters o fotos de él o sus amigos pegados a la pared, aportan algo de color, calor humano a la estancia. Lo demás son libros apilados, apuntes. Revistas y una guitarra en una esquina.

La primavera termina, pronto llegan los meses calurosos, de vuelta a Cádiz junto a su familia. A decir verdad, los meses calurosos se habían adelantado y días grises como este eran sólo un sueño para los poetas. Sí es cierto que estaba siendo un año cálido en exceso.

Fermín llevaba bien los exámenes de junio, igual que siempre. Nadie le reprocharía nada en cuanto a los estudios. El joven sabía sacar los cursos adelante. Combinaba la inteligencia con su gran fuerza de voluntad. Esa fuerza salía del interés por demostrarse a sí mismo que era bueno, que valía para algo, aunque él aseguraba en sus monólogos internos que al conocer poca gente en Huelva no le quedaba más remedio que estudiar.

Sus compañeros de piso no eran mala gente, pero sí un poco gilipollas. Típicos prototipos del machito moderno. Pero como Fermín decía: "cada uno es como es y no es asunto mío el remediarlo"

- Tío Fermín, estás empanao.

Genaro hablaba medio asomado a la puerta de la habitación. Fermín había estado allí, metido en su cabeza mientras miraba las paredes parcheadasm adornadas de recuerdos, de ídolos y de inspiración.

- Ah tío que pasa. No te había visto.
- No, si es que has entrao a tu bola. ¿Vas a comé algo? Yo me iba a prepará una pizza de estas en el microondas.
- Venga vale, si va a quedar déjame un poco, que tampoco estoy yo con muchas ganas.

Salió Genaro y volvió a la cocina. Fermín, detrás, llegó hasta el salón y se sentó en el sofá. Genaro de vez en cuando se asomaba y hablaba a Fermín.

- Ostia tío la Lucía. Mira, estamos en clase y va y se me sienta al lao. Ostia Fermín, va la tía y me pone las tetas en toa la mesa y con las camisetas esas que ella se pone.

Fermín sonreía por inercia, y también porque en esos momentos era lo que se esperaba de él. Tan obediente, tan poco entusiasmado en estos días, cercanos al verano, cercanos a... esa persona por la que lo arriesgaría todo. Por quien lo daría todo. Y los nervios a veces le trepaban desde el estómago hasta el pecho.

Genaro seguía pendiente del microondas y su almuerzo congelado como quien vigila un guiso y no dejaba sola la cocina. Desde la puerta, a veces seguía contándole a Fermín lo de las tetas de Lucía y que cómo una tía tan fea podía tener esas tetas y ese pedazo de culo.

Pero no era eso lo que el chaval tenía en su cabeza... Lucía no era nadie y no lo sería nunca al lado de esa persona que conoció hace casi cinco años...

Su sonrisa, estar a su lado hablando. La inocencia en la mirada, tumbados hombro con hombro en la playa.

¡PIIIP! Y Genaro llegó con la pizza servida, unas servilletas y un par de platos.

- ¿Una cervecita?
- Deja, ahora me pillo una cola o algo.
- A ver tío, yo te la traigo.

...



Tenía este texto escrito en un cuaderno. Puede tener unos diez años. No me gusta, pero bueno. Aquí lo dejo como curiosidad :P A ver cuando escribo algo nuevo o retomo mil cosas que tengo abandonadas...

Alguna noche - J. A. Goytisolo

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Alguna noche -las fogatas eran
de dolor o de júbilo-
la casa te veía desertar.

Te abrías a una vida
distinta, a un mundo
alegre como los ojos de un dios:
voces mayores, fuegos de artificio,
inacabable noche de San Juan
en tu estancia vacía...

El tiempo se agrandaba en los rincones,
se detenía en torno al corazón,
mientras el estruendo proseguía,
lejos, lejos, quién sabe si real.

Después, todo más claro:
los sonidos pequeños, el crujido de un mueble
la lluvia en el desván.

Nueva vida a las cosas, el alba aparecía,
y tú llegabas, amorosamente.

bah

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Las farolas de la calle camino a mi casa estaban apagadas. La luna menguante no iluminaba lo suficiente el suelo y me acompañaban un escalofrío y el tintineo de las cadenas con las que sujetaba mis llaves al pantalón.

Un gato blanco y gris se escondió bajo un coche después de haberme observado durante tres segundos. Lo ignoré al pasar por su lado.

Había sido una tarde divertida en la que renuncié a un poco de amor para estar con dos amigos. No me arrepiento.

Después en casa, me limité a leer algo de poesía y a hablar con R. Siempre se conecta de madrugada para esperarme. Me dijo que me echó de menos la noche antes. Me dijo otras cosas que me están convirtiendo en humano. En un ser estúpido que piensa que siente.

Tonterías...