Quiero un gato

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Siempre pense que en el momento que me independizase y todo eso me haría de la compañía de un gato. Son animales limpios y muy independientes. No son como un perro al que tienes que lavar, sacar al parque o tener cuidado si se queda en casa solo.

El único problema es que se te cuelguen de las cortinas, rompan algo que les llame la atención o te arañen las esquinas del sofá.

Hay quien dice que son animales ariscos y el gran tópico de "traicioneros". Bueno, no es este un blog para romper tópicos, pero no ha sido esa mi experiencia con los felinos.

Me encantaría tener un gato. Cuanto más lo pienso, más ganas tengo. Pero después del final de mis anteriores mascotas, decidí no volver a encariñarme jamás con una. Y ahora que en cierto modo ha pasado el duelo... no se. Creo que vuelvo a estar preparado. Ahora mismo hay una lucha que enfrenta lo que quiero con lo que debería, y de momento va ganando esta última. Porque debería dejarme de caprichos y ser conciente de que si vuelvo a criar un animal y encariñarme, volveré a pasarlo mal cuando se muera.

Lo que sí me he permitido tener de momento son 3 macetas. Y también hay que cuidarlas. Hay que ver que tienen agua, que reciben el sol que necesitan. Dicen que hay que hablarles y ponerles música... Y si todo eso es cierto, no soy quien para negarlo porque no he tenido nunca esa experiencia, que diferencia a los seres vivos? Las plantas que "domesticamos" necesitan unas atenciones y unos cuidados específicos. Igual que una mascota. Igual que una persona. En las relaciones sociales tenemos que estar pendientes de cubrir las necesidades de las personas que queremos que nos respondan. Debemos estar seguros de que reciben de nosotros lo que necesitan recibir de nosotros. Si eso no es así, la planta se deteriorará y morirá, el animal tres cuartos de lo mismo, y la persona, pues se irá alejando poco a poco de nosotros.

Todos tenemos unas necesidades determinadas. Las amistades y las relaciones en general van entrando y saliendo de nuestras vidas con muchísima facilidad. No es fácil cultivarlas y hacerlas crecer, pero tampoco requiere un esfuerzo constante. Muchas veces incluso nos dejamos ir en lo más sencillo. Pero es que también las personas somos demasiado estúpidas.

Si una planta no recibe su agua y su luz, empieza a mostrar síntomas de deterioro evidentes. Son una alarma de que algo no marcha, y tenemos la solución en nuestra mano. Los animales domésticos son más prácticos en este sentido. Si tienen hambre te lo van a "decir". Si necesitan cariño o tienen frío, te lo van a hacer saber. ¡Son como los bebés! pero cuando estos bebés dejan de ser animales para convertirse en seres estúpidamente racionales, llega la complejidad del asunto. Si tenemos hambre igual no lo decimos porque queremos adelgazar. Si tenemos frío, quien sabe que absurdo interés por parecer lo que no somos, nos llevará a negarlo y a decir que "estoy bien así". Y si necesitamos cariño por mil y una razones inexplicables, porque no todo tiene que serlo, el orgullo del que me siento tan orgulloso me hará encerrarme en mi caparazón y actuar con una cara de no pasa nada y padecer las inclemencias interiormente.

Aunque algunos humanos podemos ser como un gato, que si tiene frío va a buscar acurrucarse contigo, y si está triste te lo va a decir y va a buscar tu apoyo.

Es cierto que solemos rechazar a las personas depresivas, porque nos crean angustia y otra serie de sensaciones que no nos gustan, pero quizá esté en nuestra mano apoyar a esas personas, si realmente significan algo para nosotros. ¿no?

Nos hacen más felices quienes no parecen necesitar nada de nosotros y provocan nuestra risa y bienestar que quienes en un momento dado empiezan a pasarse por tu lado mendigando cariño. Como cuando vemos una persona por la calle, con algún problema psiquiátrico que hace algo que nos hace gracia. No se... molesta a otras personas, canta o se viste de forma surrealista. Pero cuando esa misma persona se dirije hacia nosotros y nos empieza a incomodar, ya no resulta tan simpática y ahora son otros quienes se rien y nuestro único afán es quitárnosla de encima.

Podemos llegar a ser incluso desagradables. Y en este ejemplo de personajes afectados y anónimos no podemos darnos cuenta, pero cuando la persona incómoda es familia o amigo, se va creando un malestar por parte de ambos que lleva a situaciones desagradables.

Pero ya no es sólo en circustancias críticas de necesidad imperiosa de algo. Sino como con las plantas. Debemos ir alimentándolas cada día. Porque si lo hacemos, no tendremos que llegar a situaciones donde prácticamente haya que resucitarlas. Con una maceta llegará un momento que tengamos que decidir si merece la pena gastar agua y recursos en que vuelva a vivir. Podremos asumir que no la hemos cuidado como debíamos o que no sabíamos la manera correcta. Lo mismo con las personas. Por culpa de ese estúpido orgullo no siempre sabemos qué debemos hacer, pero realmente, casi todos los seres vivos funcionamos con unas necesidades similares y universales.

Yo para algunas cosas soy muy dejado. Como en esto de regar. Y ya digo, tengo tres plantas en mi piso y las he trasplantado a unos recipientes de cristal con unas bolitas de esas de silicona que solo hay que regar una vez de tanto en tanto, porque me conozco y sé que no tendría la constancia para estar encima de ellas todo lo que ellas necesitarían. Aún así, me preocupo de que reciban la luz adecuada y hasta he llegado a hablarles...

Con los animales lo mismo. Me gustan los gatos porque son autosuficientes, pero en mi parte, que es darles de comer y asegurarme de que en lo que me necesitan puedo proporcionárselo, estoy ahí. No les fallo.

Con las personas, bueno. Supongo que será igual. Soy muy poco cumplido para estar llamando a la gente y preguntarles por aspectos de su vida que no puedo favorecer. Pero bueno, eso también sirve para que cuando me interese por algo de alguien, realmente sea porque me intereso, no porque socialmente deba hacerlo.

No digo que preguntarle a alguien por la salud de su familia esté mal o sea hipócrita, pero a mí no me sale hacer eso a menos que realmente me importe o piense que esa persona necesita que YO me interese por ese asunto. Pero aún siendo así, creo que nunca le he fallado a nadie. Doy más de lo que recibo, y no lo hago porque me invada ningún sentimiento residual de la educación cristiana. Lo hago porque es mi forma de ser y de actuar.

Pero nos pasa algo con todo esto, y es que hay tantas realidades como personas en el mundo. Y lo que yo haría o considero válido, no es lo mismo que tú harías o consideras válido. Lo que yo necesito no es lo que tú necesitas o lo que tú tienes disposición de darme. Lo que vale para mí, posiblemente no valga para tí. Y si nos cerramos en nosotros mismos, no podremos nunca recibir ni dar lo que puede hacer que una relación funcione, sea esta del tipo que sea. Y si llega el momento de sentarse a hablar, seguramente sea porque ya es tarde. Porque la planta esté seca o el gato se haya ido de casa y esté buscando comida en los contenedores de la esquina y abrigo en el alfeizar de otra ventana. Porque no hayamos sabido interpretar los síntomas, el tono del maullido, el color de las hojas o la intensidad de los suspiros.

La quimica de los dioses... por poner algo

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Empecé a escribir una entrada sobre la fiesta de Halloween y todo esto, pero no me dio tiempo a tenerla lista para el día en cuestión y tampoco me gustaba como me estaba quedando, así que la dejé olvidada y preferí esperar a que me surgiera otro tema.

No me ha venido a raiz de ese post abandonado, pero sí tiene algo de relación y por eso he querido introducirlo comentando eso. La famosa noche de los muertos que la gente ama, odia o tan sólo ignora. Donde unos dicen que se venera a la muerte y otros dicen que sencillamente nos reimos de ella.

Brujas, monstruos, espíritus... son seres que incluso algunas religiones fomentaban. Nos hacían creer que existían. Los demonios, enemigos de toda una cultura del miedo que amedrentaba a sus fieles. Las almas, entes que como un reflejo de lo que una vez fue un humano, vagaba para vengarse o pedir ayuda con sus lamentos.

Pero digo yo, si las emociones de las personas no son más que una conjunción de reacciones químicas. ¿De donde sacan sus emociones los fantasmas? Porque si el alma es algo incorporeo carente de elementos físicos... ¿Cómo pueden sentir, padecer y estar molestos o felices? O los fantasmas no son más que una sombra insustancial y apática, o es que todos los tratados médicos se confunden. O es que directamente no hay sustancia, por apática que pudiera ser, obviamente.

Y si los fantasmas no pueden existir ¿Por qué culturas enteras giran en torno a eso? A esa no existencia, a esa incorporeidad fantasiosa. ¿Por qué si creemos en la ciencia para tantas cosas, no creemos para las que no nos interesan? Supongo que le tenemos apego a la vida. A nuestra existencia y a la existencia de las personas a las que queremos. No somos capaces de pensar que más allá de lo que vemos, no hay absolutamente nada. Un recuerdo que no nos permite olvidar voces y caras. Una presencia vacía de momentos que no queremos olvidar, pero que perderemos cuando el difunto seamos nosotros.

Y vale que nadie puede decir lo que es verdad y lo que no, y mucho menos yo, un ignorante que lo piensa todo demasiado. Pero ¿Por qué creer lo que nos cuentan los demás? Lo que nos cuentan quienes nos dicen lo que queremos oir. Que si somos buenos seremos recompensados en la inexistencia. Que la carne resucitará y nuestros recuerdos perdidos en la podredumbre regresarán a las conexiones neurológicas de nuestro sistema nervioso. ¡O hay quien piensa que nos reencarnamos! En personas, animales o incluso objetos. ¡Casi me da pena seguir usando este quitagrapas! En absoluto.

¿Y si de verdad hay algo? Supongo que me tocará el peor destino, por incredulo infiel y descastado. ¿Pero y si de verdad no hay nada y mi entera existencia me la he pasado creyendo que debo sufrir para que lo que me espera sea mejor? Y con toda la razón, porque supongo que la nada, es mejor que padecer y lamentarse.

Ya no hablo de dioses o demonios. Pero claro, si no existe nada más allá de la muerte. ¿Para que sirve ese dios que juzga a vivos y muertos por igual? Ese tio que laza rayos y se lleva a su lado a miles de personas cada día hasta que se cansa de jugar con ellos y va buscando amiguitos nuevos.

Los dioses no tienen ningún sentido. ¿Y con qué nos aterrorizarán ahora? ¿Con que nos quitan las pensiones? La muerte existe, y no es un concepto abstracto, es el fin de la vida. Pero más allá no puedo creer en nada. Quizá cuando me toque a mí me vea flotando sobre el cosmos y diciendome: así que era esto. Flotar y flotar seculum seculorum. Porque si la eternidad es lo que mola, ¿para que vivimos? Deberiamos empezar directamente en el olimpo, el eden, o donde quiera que fuese ¿no? Pero que nos tengan que someter a una prueba constante sólo para ver qué se hace con nosotros es muy macabro. ¡Y luego vetan Saw de las salas de cine comerciales! ¿Qué pasa con los sermones en los templos comerciales? ¿Nadie veta a ese dios que le dijo a nosequien que se cargase a su propio hijo? Eso sí es apología de la violencia. Es que el dios aquel tenía unos prontos bastante malos. De hecho aún lo culpan cuando hay una gran tragedia. ¡O lo que es peor! Los manipuladores nos hacen creer que la culpa es nuestra, y que el dios, pobrecito, lo ha hecho para encauzarnos y que hagamos, al fin y al cabo, lo que el quiere.

Pero es que yo cada vez estoy más convencido de que la iglesia no miente cuando dice que ellos conocen la verdad. De hecho estoy convencido de que ellos saben con toda certeza que no hay dioses ni almas, pero que si ahora van y lo cascan, se les acabaron los palacios y los poderes sobre los sacrificados ciudadanos.

Y no quiero que parezca que ataco a la fé de las personas. ¡Cada cual es libre de creer en lo que le de la gana! De hecho creo que el ateísmo no existe. Todos tenemos algún dios. Algo que pensamos superior. Para unos es el dinero, para otros su pareja, para otros sus padres, para mi vecina del primero soy yo porque siempre aparezco cuando se le jode el TDT... y para otros su dios son ellos mismos.

¿El mío? La verdad es que no lo se. Mi eterna lucha por desvincularme de todo hacia lo que siento apego hace que no me haya planteado tener un dios propio ni acoger uno ajeno. Algo habrá, no pretendo parecer diferente, pero no recuerdo nada hacia lo que sienta fé ni devoción. O quizá la felicidad. Es abstracto, no podemos tocarlo, pero creemos que está ahí. ¡Cumple casi todos los requisitos para convertirse en una auténtica deidad! Sí, quizá ese sea el dios en el que creo. Pero claro, ahora vendrá alguien a decirme que todo eso de la felicidad, no son más que reacciones químicas en mi cerebro.

Love, Hate, Love

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Salgo un momento a la terraza del hall y observo el cielo. Esta tan oscuro como es habitual en esta fecha, a esta hora y en este lugar. No distingo la linea que lo separa del mar. Una luz anaranjada diferencia con claridad las nubes, que flotan bajas y se desprenden en trozos enormes unas de otras. El viento las mueve con rapidez. Deforma las formas que mi imaginación les va dando.

Vuelvo dentro, a la oficina. El clima parece estar cambiando y me apetece ir sacando algo de ropa de invierno. Cuando llegue a casa no, pero cuando me despierte al medio día quizá lo haga. Debería organizar mi armario. Tengo ropa que apenas me pongo, y ropa que hace tiempo que no me pongo pero que me esta apeteciendo recuperar. Supongo que es lo normal a principios de un cambio de tiempo. Esta melancolía que van trayendo el otoño y el invierno. ¡Quizá incluso sea la causa de que me haya dado por escribir tanto ultimamente! No lo se.

Voy arrastrando sueño de unos días a hoy. Apenas he estado durmiendo 4 horas, pero si duermo más no tengo tiempo para disfrutar con las cosas que quiero disfrutar. Hoy estoy deseando llegar a casa y quitarme el disfraz. El que me pongo para trabajar, quiero decir.

Todos nos disfrazamos a diario según la ocasión. Disfrazamos nuestro cuerpo en un ritual social de camuflaje. Y disfrazamos nuestros actos en un ritual social de consecución de objetivos. Nos resulta dificil mostrarnos como realmente somos. Nos resulta dificil porque realmente no sabemos por qué hacemos lo que hacemos y creemos que lo hacemos porque es lo que debemos hacer. Lo que se espera de nosotros. O porque es lo que va a hacer que consigamos aquello que pretendemos conseguir.

Es como una persona que sale a ligar un sábado por la noche. Lleva esa intención. Se disfraza para ello según donde pretenda ir. Elige una ropa, un peinado... y cuando llega al lugar donde piensa desplegar sus encantos, miente al interactuar con las personas que le interesan sociosexualmente. Y no sólo se trata de mentir, sino de desarrollar el plan preconcebido, haciendo de algo tan natural como charlar y conocer gente, un elaborado ritual donde todo está calculado.

Empiezo a pensar que las personas no se emparejan con quienes son similares a ellas por afinidad, sino por comodidad. Hay quien es capaz de cambiar su disfraz por otro parecido al de la persona que le gusta. Total, se trata sencillamente de conseguir un objetivo. Si dispones de los medios, adelante. Nadie se dará cuenta de que estas falseando la realidad. De que no te estás mostrando como eres realmente. De que te estás disfrazando y estás mintiendo en un desesperado intento para conseguir lo que quieres. Pero lo que decía de la comodidad. Si no dispones de los medios para cambiar de disfraz social fácilmente, es mucho más probable que acabes con una persona con cuyo disfraz coincidas.

Todo esto está muy relacionado con las etiquetas realmente. Intentamos convertirnos en lo que creemos que debemos ser y nos perdemos la oportunidad de conocernos y saber quien somos en realidad. No critico la capacidad camaleónica de ser incalificable, sino la falsedad de transformarnos según la ocasión para aparentar ser quien nos gustaría. ¿Pero cual es la línea que separa una cosa de la otra?

Posiblemente la manera de pasar esa línea para poder diferenciarla, son los límites. Los límites a los que se puede llevar a alguien para que se muestre como es en realidad. Que salga su animal y sus bajos instintos, como suele decirse. Si frustramos a una persona, saltará a la desesperada. Su conciencia se nublará por el fracaso y actuará como realmente es. O no es eso. No es como realmente es, sino como no desea mostrarse. Como no queremos que sea. Porque sacará la rabia acumulada, los celos, las envidias y todas esas cosas que contiene para darte su mejor sonrisa. Sacará sus deseos de venganza porque alguien habrá estropeado sus planes. Esos planes tan elaborados para los que ha tenido que maquillarse, disfrazarse, interpretar el papel que creía más apropiado para conseguir sus fines.

Sí, es eso. Si queremos ver la realidad oculta tras una persona, sólo debemos frustrar la actuación que ha estado preparando, y mostrará aquello que tanto se ha esmerado en ocultar.

Quizá entonces, si nos mostramos siempre como somos en realidad, no correremos el riesgo de que llegado el día, alguien descubra que no somos quien aparentamos ser. Nadie podrá reprocharnos el ser unos falsos o unos hipócritas interesados, porque no habremos estado participando de ningún teatro. Evitaremos sentirnos ya no frustrados, porque creo que nadie se puede librar de eso, pero sí humillados.

Sí y tienes razón. Es posible que si te comportas siempre como eres y no de acuerdo a lo que los demás esperan que seas, seas más odiado que amado, pero al menos no te amarán por quien no eres.

Y eso pasa. Cuando va cambiando el tiempo revisamos nuestros armarios y vemos lo que nos vamos a seguir poniendo y lo que se queda pequeño a nuestro lado. Cosas que adquirimos un día pensando que iban a quedarnos bien o a gustarnos pero que al tiempo empezaron a salirle defectos o simplemente nos dimos cuenta de que no era lo que queríamos. Con la ropa es más fácil, claro. No puede mentirnos ni poner cara de pena o hacerse la indignada. No intentará quedar bien delante de nadie y hacer ver que la culpa es tuya. Que tú eres quien hacía el teatro.

Pero bueno. Si no nos viene bien a nosotros, ya habrá alguien que le saque provecho, hasta que vuelva a sobrar en otro armario.

Ordenado y Simple

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Everytime you're drowning
You're sinking under water
I put my hand down to you
And pull me right under
Right under with you
And why?
Always got to do that thing
Do that thing to me
And why?
Everytime the sun is shining
It shines so bright
So bright
I cant find sky
And why?
Always got to do that thing
Do that thing to me

- Babes in Toyland - Dogg

Tenía un cassette de Babes in Toyland rulando por casa y la funda de otro, que le deje a una amiga hace demasiados años como para acordarme de que lo sigue teniendo. Ahora, milagros de la tecnología, puedo escuchar esos mismos discos en el portatil, mientras escribo esto, por ejemplo.

No pretendo convertir este en un blog sobre música, pero no puedo negar que la música ha sido y es algo importante en mi vida. Algo que quizá haya influido mi forma de ser o de pensar. Ni idea. Quizá simplemente haya sido algo que influyese mi manera de sentir. Sí... eso es más probable.

Y bueno, por circunstancias supongo, como todo en esta vida, siempre hubo un estilo musical que me apasionó, que es el que se conoce como grunge.

Ya sabeis (deberíais) que no me gusta encasillar las cosas. Los humanos tendemos a ello para sentir que tenemos cierto control, supongo. Pero a mi ese es un control que no necesito. No lo necesito porque es traicionero. Porque nos sectariza y nos limita, además de que hace que nos perdamos cosas que nos podrían enriquecer o al menos dejarnos pensar.

Sucede con la música. El grunge, de hecho, surgió en cierto modo como rechazo al heavy metal. La actitud, la presencia, el sonido... ¡todo! Pero es curioso, porque todos partían de la misma base. Tenían un pasado común, unas influencias idénticas. Verdad, es igual que las religiones o los partidos políticos. Pero todo esto crea un problema.

Si te gusta el grunge, no debe gustarte el heavy metal. ¿Y por qué no vas a poder disfrutar de una canción de ese estilo? Te lo diré: porque es lo que se supone que debes hacer.

Cuando aceptamos que nos encasillen, estamos aceptando que nos limiten. Estamos aceptando que nos censuren y nos controlen. Estamos permitiendo que nos manipulen. Es como si te dieran a elegir. En un momento de tu vida te preguntan: ¿Qué quieres ser? Decidete rápido. ¿En qué círculo social quieres moverte? ¿Cuales van a ser tus influencias musicales, ideológicas, sociales?

Pero no tenemos que tomárnoslo así. No es un venga, va. No es tampoco hoy soy esto pero mañana se supone que debo madurar y acatar otras normas. Lo que somos, lo que pensamos, nos acompañará siempre. Yo no me dejo encasillar en esa subraza que trabaja con chaqueta y corbata sólo porque trabaje con chaqueta y corbata. No permito que eso haga que deba actuar como si fuese muy adulto y muy maduro. No necesito mantener ninguna apariencia. Reniego de las etiquetas. No de que me las pongan, que al fin y al cabo me da igual, sino de autoimponérmelas, que es el riesgo. O peor aún, de colocarlas yo.

Si la gente me etiqueta es problema suyo, porque esperarán de mí determinada conducta. Creerán que conocen mis reacciones y mis respuestas. Creerán que tienen control sobre mi. Si crees que controlas algo y has errado en los matices, puedes acabar decepcionado o algo peor. Por eso no etiqueto, no clasifico, porque no quiero que me quemen esos matices. No quiero perderme en la simpleza de los mecanismos con los que pensamos que funciona todo.

Por eso, clasifícame, ponme un nombre. Usa el nombre con el que identificas a todo lo que crees que es como yo. No me importa siempre que no te lo tomes como algo personal cuando me salga por los límites de tu delimitación.

Por eso, si alguna vez nos hemos planteado ser algo, que eso no haga que dejemos de ser nosotros mismos. Porque en el momento que creamos que pertenecemos a algo que a su vez nos pertenece, estaremos dejando de ser libres. Estaremos entrando de cabeza en una secta, en un pensamiento global que adquiriremos creyendo que es lo correcto. Y quizá nos sirva para llevar una vida ordenada y simple, pero también para convertirnos en personas ordenadas y simples. En engranajes perfectos para esta maquinaria que hace que, aparentemente, funcione todo.

Guerra... o no...

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Tenia escrito un post sobre berlusconi (en minusculas) hablando sobre la mentira, la doble moral, la hipocresia del poder y todos esos sinónimos gubernamentales, pero después de redactarlo, me di cuenta de lo increiblemente fácil que resulta criticar a personajes de su talla. Quizá por eso no me gusta personalizar mis críticas, porque si jugamos un poco con los anonimatos, se hacen más generales y podemos ver cada uno la realidad que más se ajuste a nuestra experiencia. ¿O no?

El caso es que me ha parecido una entrada tan fácil y tan obvia que he preferido no publicarla. Pero tampoco quiero dejar de lado todo esto de la mentira del poder y tal.

No me ha molestado hoy especialmente cuando he sacado un café en el trabajo (soy de esos que también trabajan en domingo sin ser cura) y no ha salido azucar. He movido el brebaje automáticamente y he tirado la cucharilla de plástico a la papelera, como hago siempre. Después, el primer y amargo sorbo. Pero como ya digo, no me ha importado mucho. Últimamente me resulta demasiado empalagoso el cafe y poco a poco iba reduciendo la dosis de azúcar que salía de la máquina. No ha supuesto ningún drama.

¡Hay otros dramas que atender en este mundo! Y no podemos esperar a que lo haga don fetuchini berlusconi (sin animo de ofender a sus conciudadanos)

Hace poco fallecía otro militar español en Afganistan. Lamentable, como cualquier víctima de un conflicto bélico. Moría por una acción violenta, un atentado, o como quieran llamarlo. Porque pueden llamarlo de cualquier manera, pero nunca dirán que es una guerra.

Los políticos se pierden en etimologías y semánticas. Porque su poder es la oratoria, y la palabra es en lo que se basa. Y por no usar una palabra, usan otras que vienen a significar lo mismo. No importa si la misión es de paz. Ya lo decía... ¿un militar?

"si vis pacem para bellum"

Si quieres la paz, prepara la guerra. Y así es. Las misiones de paz, esas en las que hay personas armadas, que entran en conflicto unas con otras, donde hay riesgo de muerte violenta a manos de manos violentas, son guerras. Y aunque queramos llamarlas "paseo por el parque en una tarde de abril" como si se tratase de un cuadro impresionista, no dejarán de ser lo mismo. Yo puedo tener un perro que se llame trueno, pero no dejará de ser un perro.

Y tras la noticia de la muerte del militar, más noticias de corrupción política. Fulanito se lleva el dinero de su ayuntamiento, a sotanito le hacen una sotana con botones de oro y a menganito lo han vuelto a pillar gastándose el dinero en los burdeles que no debía. ¡Pero no pasa nada! Porque igual que la guerra no era guerra, ¡esto tampoco es corrupción! Resulta que se llama algo así como "casos aislados"

¡Y se atreven a llamar a la 'gripe A' pandemia! Podríamos ver una gráfica de cuantos casos de una y otra enfermedad se han dado a lo largo del año. La corrupción es la auténtica pandemia aquí y la gripe A los casos aislados en los que insisten. Pero es que es muy fácil pintar las palabras con el color que queremos. Es como cuando escribes azúl en rojo. Es fácil confundir y engañar a nuestros cerebros primitivos. Es tan fácil como criticar a berlusconi. Tan fácil como llamar misiones de paz a las guerras. Tan fácil como destapar un caso de corrupción en un ayuntamiento de España.

Y de nuevo todos caemos en la doble moral, cuando las noticias anuncian a bombo y platillo que el insurgente que organizó el atentado/ataque/asesinatoalfinyalcabo del soldado español, ha sido abatido bajo el fuego aliado y nos alegramos, congratulamos y celebramos la grandiosidad de la nación que es capaz de hacer justicia con el ojo por ojo, los mismos que nos echamos las manos a la cabeza con la pena de muerte.

Porque la venganza, supongo, es natural, aunque sólo alivie a los que no hemos perdido nada en el camino, porque de poco consuelo le servirá a la madre del soldado español o a la madre del militar extranjero.

Somos unos malditos hipócritas, que damos a cada cosa el valor que creemos que merece según nos beneficia y según nos hace sentir, aplicando a situaciones idénticas, medidas opuestas. Somos incapaces de ser objetivos, de admitir los errores, de reconocer el daño. Nos creemos el cúlmen de la evolución animal cuando nos hemos convertido en la peor expresión de la misma. Tenemos una habilidad innata para engañar y mentir y sacar el máximo beneficio personal. La facilidad de tergiversar las palabras y los hechos para convertir un proyectil que viene contra nosotros en un proyectil aún más potente lanzado por nosotros. Los seres humanos somos despreciablemente dañinos para nuestra propia especie y para cualquier otra. Los conflictos armados son el peor reflejo de nuestras frustaciones. O lo que es más, de las frustraciones de los dirigentes, que no gestores, de una sociedad autómata y temerosa.

Por desgracia, nos estamos acostumbrando a esto y cuando ocurren hechos que deberían revolvernos de nuestros asientos, los miramos asqueados, como un café demasiado empalagoso al que le vamos quitando poco a poco el azúcar. Hasta que un día sale de la máquina sin nada de esta, y nos da igual.

Regreso de Alice in Chains! entre otras cosas...

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Vale, supongo que no son lo mismo que hace 15 o 20 años, pero tal y como esta el panorama musical hoy dia, a uno siempre le alegra que un grupo mítico (que lo son) saque disco de estudio despues de 13 o 14 años de recopilatorios insípidos. Y el disco está bien, para que negarlo. Siguen sonando a ellos mismos a pesar de las pérdidas... y es que lamentablemente las drogas han estado siempre muy ligadas a los personajes que nos han dado grandes genialidades artísticas.

Supongo que uno tiene que tener algo dentro que le impulse a escribir. Es como cuando cae un insecto en tu vaso de zumo y cogemos la cucharilla, o directamente metemos el dedo para sacarlo de allí. Cuando lo hacemos sentimos tranquilidad, satisfacción... aunque a veces acabemos vaciando el vaso por completo.

Quizá ese es el papel que juega la droga. Juega contra aquellos que no consiguen sentirse satisfechos y creen que deben vaciar el vaso. Sacar todo su jugo y flotar tras de una dosis de "matahina". Sólo así se liberan de sí mismos, de sus miedos, de sus responsabilidades, de su rechazo al compromiso. Sólo así huyen de la obligación que les persigue por no poder conformarse con ver las cosas como nos las pintan.

Naaa, no intento justificarles. Las drogas son para los débiles, para hacerse aún más débiles. Y la música, la prodicción musical me refiero, sea la antesala de una maraña de pensamientos que se expanden como un tumor y se terminan haciendo demasiado peligrosos.

No lo sé. Cuando más creo que sé, más ignorante me siento. Hay tanto que doy por hecho y tanto con lo que no puedo tragar que me aterra volverme un conspiracionista, pero a la vez me parece tan evidente lo que veo en los medios, en las personas... es tan evidente...

Los seres humanos somos tan estúpidos... ya no es lo que se dice que no aprendemos de los errores, blablabla. Es que somos incapaces de evolucionar. Nos empeñamos en que las revoluciones sean violentos cambios de poder. Hacemos jaque mate después de haber sacrificado a todos los peones.

¡Los voluntariosos peones!

Que se empujan unos a otros al sacrificio inevitable. ¡Innecesario!

No es la manera. Lo vemos en Honduras por ejemplo. Vemos un presidente democrático y dictatorial derrocado por metodos ajusticiables, y otro lider en un poder temporal y atemporal. Vemos también al pueblo enfrentandose en apoyo a uno y otro lider... ¡como si les debieran algo! Como si el tio del sombrero y del bigote fuera un heroe. Los heroes no promueven revueltas violentas ni enfrentamientos mortales entre hermanos y familiares. Los heroes no se empeñan en mantener el poder cuando se supone que lo que persiguen es una buena gestión del patrimonio y de la "patria". ¿Qué heroes son esos? ¿Qué líderes? Son reyes de un ajedrez que mientras los peones se matan, ellos se ocultan tras la torre.

Pero el pueblo ¿Qué papel tiene? ¿Es que no debe rebelarse contra un golpe de estado? ¿Acaso debe acatar? El pueblo debe unirse por lo que considere justo para el pueblo y atacar, pero desde el intelectualismo, desde el apoyo internacional, sin favorecer a líderes megalómanos. No están ahí para salvarnos de nada. No tenemos que creernos los enemigos de los políticos, porque así es como nos dominan, erigiéndose salvadores de los miedos que ellos mismos siembran y riegan. Así es como consiguen que la gente se mate defendiendo honores y poderes que no les atañen.

¿Qué papel tenemos nosotros en todo esto de "salvar al mundo"? ¿Qué papel tiene la música por ejemplo? Lo que sé es que cuanto más alejados estemos de la trama publicitaria y económica que hay detrás de todo, más dificil será que lo que hagamos sirva para algo, pero al menos, lo estaremos haciendo con más libertad.

En serio, si os gusta el rock pesado, el grunge y todos esos sonidos de principios de los noventa, escuchad el último disco de Alice in Chains. Me lo compraría si no costase casi 20 €uros. Prometo escribir un nuevo post antes de 14 años.

a kien le importa?

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Que los partidos políticos son empresas, creo que es algo que he dicho ya muchas veces. Quien trabaje para una gran empresa, sabe que el 90% de su éxito es la imagen que proyecta. La apariencia de que todo funciona a las mil maravillas, que los errores se atajan rápido y que para cada problema hay una solución inmediata o los máximos esfuerzos y recursos dedicados a ello.

MENTIRA. Y no porque no sea posible, sino porque es más fácil decir las cosas que hacerlas. Y también es más cómodo dejar que el cliente se olvide de su historia y entretenerlo con otras cosas. ¡Incluso puedes invitarle a un refresco y darle una conversación amable y lo tendrás pensando lo genial que eres!

En ocasiones uno da con un trabajador que no sólo busca lo mejor para su empresa, sino que piensa que lo mejor para su empresa muchas veces es darle al cliente lo que realmente necesita, porque conseguirá un cliente feliz que volverá de mejor humor a hacer uso de nuestros productos o servicios.

Pero eso es sólo, como ya he dicho, en ocasiones...

Lo habitual es poner una sonrisa, quitarle hierro al asunto y decir que se hará todo lo posible. Mientras se invita al cliente a tomar algo, a probar otro producto o simplemente se le ignora porque es un caso aislado. ¡La manzana podrida en una cesta repleta de jugosa fruta!

Y así es como funciona este país. Una gran empresa plagada de "pymes" Y digo lo de grande por la cantidad de dinero que mueve y los más de 40 millones de clientes potenciales que la sufren, no porque haga bien las cosas.

Se dice que el paro baja, cuando lo único que se hace es engordar las listas de "reempleados" con gente que hace cursos o sustituciones y contrataciones de 10 y 15 días. Se dice que se va a ayudar a quien no tiene nada y se fijan unos requisitos que apenas pueden cumplirse.

Luego va una señora con problemas de movilidad a tomar un vuelo y le obligan a pagar billete para su silla de ruedas, y todos tan contentos, porque así es como funciona el sistema. Nos conformamos con indignarnos y esperar a que alguien lo solucione, porque pensamos y sabemos que no está en nuestra mano.

Quizá venga el director de esa empresa, o alguno de sus subalternos y de una solución que calme conciencias y discusiones de ascensor. Quizá sólo baste con que diga que están trabajando porque algo así no vuelva a producirse, y de repetirse, dirán que es un caso aislado que ha escapado al exhaustivo control al que se somete.

A diario leo veo y escucho cosas que me joden. Y bueno, no es por empatía, es sencillamente porque creo que podríamos hacer de este país y de este planeta un lugar más habitable, pero lo frenan nuestros instintos incontrolados, la enferma infantilidad de los poderosos... No es necesario siquiera ni tener afecto por las personas para intentar, dentro de las posibilidades individuales de cada ciudadano, facilitarle cualquier cosa que a esa persona pueda serle importante.

A mi, gente que me conoce bien me ha llegado a decir que yo no quiero a nadie. No es del todo cierto, aunque sí que tiene su parte de verdad, porque hay gente que se consideran cercanas a mí, que me importa una mierda si salen o entran de mi vida. La inmensa mayoría de las personas que circulan por mi día a día, son prescindibles, pero sin embargo intento hacerles las cosas más fáciles cuando estoy con ellas, porque creo que es de sentido común. Y si puedo ayudarlas, lo hago sin caer en falsedades ni martirios. No lo hago por estupidos cumplidos sociales, sino porque está en mi mano y no me cuesta ningún trabajo.

No es cierto que no quiera a nadie. Pero sí es cierto que no necesito sentir cariño ni lástima para echar una mano si creo que alguien la necesita. Y no soy más bueno que nadie. Ni lo hago porque espere ir al cielo, al paraiso de los majadmajandas ni ke el karma me lo devuelva convertido en 200 millones de euros.

Pero no sólo podemos hacer un mundo mejor ayudando a nuestros conciudadanos con tareas que no nos supongan esfuerzo ni implicación, sino que podemos ayudarnos a nosotros mismos siendo conscientes de la realidad en que vivimos. Sin dejarnos cegar ni comprar por propaganda barata, por regalos miserables, por espectaculo y leones.

No estoy diciendo que no haya que disfrutar de las opciones de ocio que tenemos en esta vida. Al contrario, estoy diciendo que debemos disfrutar la vida haciendo lo que queramos, pero que no dejemos que eso nos ciegue, o que permita que las empresas políticas se burlen de nosotros. Que seamos conscientes de que otra sociedad es posible cuando todos nos despertemos de este engaño y reivindiquemos una gestión eficaz sin manipulaciones ni mentiras.

No critico a las personas, critico nuestra incapacidad para ver por encima de nuestros problemas, nuestra inutilidad para darnos cuenta de las tramas y corruptelas que nos rodean y perjudican. Nuestro MIEDO.

Por eso este blog se llama así, y este post también, porque realmente, ¿a kien le importa algo de esto? Yo mismo tengo un puesto de trabajo acomodado. Poco a poco me he ido labrando una vida en la que no necesito reivindicar nada, porque estoy instalado en el sistema al que critico. No soy ningún inadaptado, pero pienso que las cosas podrían funcionar mucho mejor sólo si hubiese voluntad. Sólo si el conocimiento de los ciudadanos fuese en más de un 5o% de los mismos, superior al de las mentes gobernantes. Sólo si tomasemos conciencia de lo que de verdad importa y perdiesemos el miedo a exigir y reivindicar legitimamente lo que es justo y de bien.

Por eso creo que voy a dar por concluido a kien le importa por un tiempo como blog crítico y reivindicativo, porque realmente es cierto que todo esto importa más bien poco. Porque no importa lo que nos mangoneen, mientan o escupan a la cara mientras sigamos teniendo nuevos canales de televisión y nos sigan tratando con una sonrisa o nos inviten de vez en cuando a un refresco.

Hasta la próxima.


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Sin título

7

Conducir hacia una puesta de sol atravesando un puente, escuchando Alice in Chains. Tirarme en el cesped al lado de la piscina y mirar el contraste entre el cielo y las hojas de los árboles que quedan sobre mí. Que suene Famous Blue Raincoat mientras me afeito, y no tarde más en afeitarme de lo que dura la canción. Tener una conversación de esas que va evolucionando y en la que me pueda reir. Reirme de mí mismo, como siempre hago antes de empezar a reirme de todos los demás. Que me venga la inspiración y me deje escribir o componer algo que me deje sacar los demonios, aunque sólo sea para que meen.

Soy un tio que va de frente. Cuando algo no me gusta lo digo y punto. A veces tengo que callarme en según que momentos sólo por entrar en este ridículo juego social de falsas cordialidades. Pero al margen, siempre he sido bastante claro con lo que pensaba en cada momento, sabiendo que podía estar equivocado o no. Puedo parecer complejo y quizá lo sea, pero al mismo tiempo soy una persona bastante sencilla. Me divierten y me hacen sentir bien cosas que otras personas pasarían por alto. No necesito sentir que soy mejor que nadie para ser feliz. No tengo esos sueños de grandeza.

Me siento cada vez más alejado de la gran masa. No digo que eso sea bueno o malo, porque no lo sé. A veces incluso intento dejarme llevar por esos sentimientos colectivos, pero no lo consigo. Por ejemplo, que sé yo. En el 2001 fui a Madrid a ver uno de los grupos que más me gusta escuchar, Cranberries. Nunca había entendido muy bien el fenómeno fan y todo eso. Me gusta su música, me gusta la actitud de la cantante y el grupo en el escenario y me encanta su voz. Fui a verlos y traté de unirme a esa masa que quiere estar en la primera fila, lanzándole regalos y diciendole lo guapa que es y lo que la aman entre sollozos y sudor. Estuve esperando a una distancia prudencial hasta sentirme contagiado por eso y poder formar parte... pero no. No me salió. Me lo pasé genial en el concierto, salté y canté como el que más, pero no me salía esa histeria.

No digo que yo sea el único diferente, el único que actúe así, pero si con algo que me gusta tanto no me sale el fanatismo, ¿con qué podría hacerlo? Pienso que quizá me este perdiendo algo por no poder comportarme de ese modo. No sé, sentimientos, sensaciones... ¿No he encontrado nada que me haga sentir esa locura y esa complicidad con un grupo social numeroso? ¿Lo encontraré? Tampoco es que me preocupe mucho, la verdad. Pero ¿qué es? ¿apatía? No soy alguien apático. Disfruto de cosas que carecen del interés general. No soy tampoco un misántropo. Me gusta la gente, me gusta una vanidad leve en las personas. Puedo sentir asco por algunas personas, lástima por otras y alegrarme por otras a las que apenas conozco. Incluso puedo llegar a preocuparme por personas a las que me cruzo en un momento por la calle sin conocerlas de nada. Tengo cierto modo de empatía.

A veces parezco despreocupado. Doy una sensación de que me da igual todo, pero tampoco es cierto. Y algo que me frustra es que pienso que soy claro con las personas, pero muchas veces piensan que escondo dobles intenciones y que actúo con maldad. No soy ningún santo, pero se me atribuyen cosas que ni han pasado por mi cabeza. Y eso que soy de los de atar todos los cabos, meditar todas las respuestas a todos los estímulos. Pero me acaban culpando en ocasiones por las cosas que se me escapan.

No, no soy ningún santo. Me río de cosas que quizá podrían hacer estremecer a otra persona. Soy políticamente muy incorrecto a pesar de mi diplomacia. No soy ningún santo porque no me gustan los planteamientos del bien y del mal que hacen quienes adoran a los santos, aunque coincida en muchos puntos, pero no son para mí una doctrina ni un mandamiento. No espero ir a ningún cielo ni a ningún infierno y tampoco me importa. ¡La salvación o la condenacion eterna! Si tal cosa existiese, el infierno estaría lleno de sacerdotes infieles a sus propios preceptos.

Me gusta subir la persiana cuando me levanto y ver que ha llovido y que puede volver a hacerlo.

¿Qué nos pasa a los humanos? ¿Por qué tenemos que intentar tener un pensamiento global? ¿Por qué no somos capaces de fomentar un individualismo cooperativo? ¿Por qué nos empeñamos en sectarizarnos y diferenciarnos por colores, religiones y sexos? ¿Por qué en nuestra necedad pensamos que a lo que nosotros pertenecemos es a lo mejor? O peor aún cuando pensamos que somos lo mejor dentro de lo peor. Pero no os equivoqueis. ¿Veis? Me volveis a malinterpretar. Yo no pretendo decir que estoy por encima de estos comportamientos ni que soy mejor que nadie. Yo sólo reivindico un individualismo responsable. Ni siquiera se si yo soy como reivindico o no. Seguramente una sociedad llena de personas como yo sería insostenible y un auténtico coñazo. Nunca he reivindicado eso. Siempre reivindico que el individuo sea como quiere ser, pero que tenga capacidad crítica para darse cuenta de cuando está siento manipulado por cuanto le rodea. No digo que yo sea mejor que nadie. Simplemente digo, que no necesito serlo para sentirme bien porque hay otras cosas que llenan mi vida más allá del animalismo de dominar y del reconocimiento social.

¿Qué cosas os hacen felices? ¿Qué situaciones os hacen sentir bien? ¿Qué os hace poder escapar de las imposiciones ideológicas y simplemente os permite estar bien con vosotros mismos?

"Tus ojos son muy poderosos.
Intentan tullirme.
Pones toda tu fuerza
en tus ojos

porque no sabes lo que hay que hacer
para ser un héroe.

Te has confundido de ideal.
No es un héroe,
sino un tirano
lo que aspiras a ser.
Es por eso por lo que la debilidad
es tu cualidad más atractiva.

No tengo planes para ti.
Tus peligrosos ojos negros
se clavan en la chica más cercana
o en el espejo más próximo
mientras vas esperanzado
de profesión en profesión."

- Leonard Cohen - La energía de los esclavos

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