Love, Hate, Love

3

Salgo un momento a la terraza del hall y observo el cielo. Esta tan oscuro como es habitual en esta fecha, a esta hora y en este lugar. No distingo la linea que lo separa del mar. Una luz anaranjada diferencia con claridad las nubes, que flotan bajas y se desprenden en trozos enormes unas de otras. El viento las mueve con rapidez. Deforma las formas que mi imaginación les va dando.

Vuelvo dentro, a la oficina. El clima parece estar cambiando y me apetece ir sacando algo de ropa de invierno. Cuando llegue a casa no, pero cuando me despierte al medio día quizá lo haga. Debería organizar mi armario. Tengo ropa que apenas me pongo, y ropa que hace tiempo que no me pongo pero que me esta apeteciendo recuperar. Supongo que es lo normal a principios de un cambio de tiempo. Esta melancolía que van trayendo el otoño y el invierno. ¡Quizá incluso sea la causa de que me haya dado por escribir tanto ultimamente! No lo se.

Voy arrastrando sueño de unos días a hoy. Apenas he estado durmiendo 4 horas, pero si duermo más no tengo tiempo para disfrutar con las cosas que quiero disfrutar. Hoy estoy deseando llegar a casa y quitarme el disfraz. El que me pongo para trabajar, quiero decir.

Todos nos disfrazamos a diario según la ocasión. Disfrazamos nuestro cuerpo en un ritual social de camuflaje. Y disfrazamos nuestros actos en un ritual social de consecución de objetivos. Nos resulta dificil mostrarnos como realmente somos. Nos resulta dificil porque realmente no sabemos por qué hacemos lo que hacemos y creemos que lo hacemos porque es lo que debemos hacer. Lo que se espera de nosotros. O porque es lo que va a hacer que consigamos aquello que pretendemos conseguir.

Es como una persona que sale a ligar un sábado por la noche. Lleva esa intención. Se disfraza para ello según donde pretenda ir. Elige una ropa, un peinado... y cuando llega al lugar donde piensa desplegar sus encantos, miente al interactuar con las personas que le interesan sociosexualmente. Y no sólo se trata de mentir, sino de desarrollar el plan preconcebido, haciendo de algo tan natural como charlar y conocer gente, un elaborado ritual donde todo está calculado.

Empiezo a pensar que las personas no se emparejan con quienes son similares a ellas por afinidad, sino por comodidad. Hay quien es capaz de cambiar su disfraz por otro parecido al de la persona que le gusta. Total, se trata sencillamente de conseguir un objetivo. Si dispones de los medios, adelante. Nadie se dará cuenta de que estas falseando la realidad. De que no te estás mostrando como eres realmente. De que te estás disfrazando y estás mintiendo en un desesperado intento para conseguir lo que quieres. Pero lo que decía de la comodidad. Si no dispones de los medios para cambiar de disfraz social fácilmente, es mucho más probable que acabes con una persona con cuyo disfraz coincidas.

Todo esto está muy relacionado con las etiquetas realmente. Intentamos convertirnos en lo que creemos que debemos ser y nos perdemos la oportunidad de conocernos y saber quien somos en realidad. No critico la capacidad camaleónica de ser incalificable, sino la falsedad de transformarnos según la ocasión para aparentar ser quien nos gustaría. ¿Pero cual es la línea que separa una cosa de la otra?

Posiblemente la manera de pasar esa línea para poder diferenciarla, son los límites. Los límites a los que se puede llevar a alguien para que se muestre como es en realidad. Que salga su animal y sus bajos instintos, como suele decirse. Si frustramos a una persona, saltará a la desesperada. Su conciencia se nublará por el fracaso y actuará como realmente es. O no es eso. No es como realmente es, sino como no desea mostrarse. Como no queremos que sea. Porque sacará la rabia acumulada, los celos, las envidias y todas esas cosas que contiene para darte su mejor sonrisa. Sacará sus deseos de venganza porque alguien habrá estropeado sus planes. Esos planes tan elaborados para los que ha tenido que maquillarse, disfrazarse, interpretar el papel que creía más apropiado para conseguir sus fines.

Sí, es eso. Si queremos ver la realidad oculta tras una persona, sólo debemos frustrar la actuación que ha estado preparando, y mostrará aquello que tanto se ha esmerado en ocultar.

Quizá entonces, si nos mostramos siempre como somos en realidad, no correremos el riesgo de que llegado el día, alguien descubra que no somos quien aparentamos ser. Nadie podrá reprocharnos el ser unos falsos o unos hipócritas interesados, porque no habremos estado participando de ningún teatro. Evitaremos sentirnos ya no frustrados, porque creo que nadie se puede librar de eso, pero sí humillados.

Sí y tienes razón. Es posible que si te comportas siempre como eres y no de acuerdo a lo que los demás esperan que seas, seas más odiado que amado, pero al menos no te amarán por quien no eres.

Y eso pasa. Cuando va cambiando el tiempo revisamos nuestros armarios y vemos lo que nos vamos a seguir poniendo y lo que se queda pequeño a nuestro lado. Cosas que adquirimos un día pensando que iban a quedarnos bien o a gustarnos pero que al tiempo empezaron a salirle defectos o simplemente nos dimos cuenta de que no era lo que queríamos. Con la ropa es más fácil, claro. No puede mentirnos ni poner cara de pena o hacerse la indignada. No intentará quedar bien delante de nadie y hacer ver que la culpa es tuya. Que tú eres quien hacía el teatro.

Pero bueno. Si no nos viene bien a nosotros, ya habrá alguien que le saque provecho, hasta que vuelva a sobrar en otro armario.

Ordenado y Simple

4

Everytime you're drowning
You're sinking under water
I put my hand down to you
And pull me right under
Right under with you
And why?
Always got to do that thing
Do that thing to me
And why?
Everytime the sun is shining
It shines so bright
So bright
I cant find sky
And why?
Always got to do that thing
Do that thing to me

- Babes in Toyland - Dogg

Tenía un cassette de Babes in Toyland rulando por casa y la funda de otro, que le deje a una amiga hace demasiados años como para acordarme de que lo sigue teniendo. Ahora, milagros de la tecnología, puedo escuchar esos mismos discos en el portatil, mientras escribo esto, por ejemplo.

No pretendo convertir este en un blog sobre música, pero no puedo negar que la música ha sido y es algo importante en mi vida. Algo que quizá haya influido mi forma de ser o de pensar. Ni idea. Quizá simplemente haya sido algo que influyese mi manera de sentir. Sí... eso es más probable.

Y bueno, por circunstancias supongo, como todo en esta vida, siempre hubo un estilo musical que me apasionó, que es el que se conoce como grunge.

Ya sabeis (deberíais) que no me gusta encasillar las cosas. Los humanos tendemos a ello para sentir que tenemos cierto control, supongo. Pero a mi ese es un control que no necesito. No lo necesito porque es traicionero. Porque nos sectariza y nos limita, además de que hace que nos perdamos cosas que nos podrían enriquecer o al menos dejarnos pensar.

Sucede con la música. El grunge, de hecho, surgió en cierto modo como rechazo al heavy metal. La actitud, la presencia, el sonido... ¡todo! Pero es curioso, porque todos partían de la misma base. Tenían un pasado común, unas influencias idénticas. Verdad, es igual que las religiones o los partidos políticos. Pero todo esto crea un problema.

Si te gusta el grunge, no debe gustarte el heavy metal. ¿Y por qué no vas a poder disfrutar de una canción de ese estilo? Te lo diré: porque es lo que se supone que debes hacer.

Cuando aceptamos que nos encasillen, estamos aceptando que nos limiten. Estamos aceptando que nos censuren y nos controlen. Estamos permitiendo que nos manipulen. Es como si te dieran a elegir. En un momento de tu vida te preguntan: ¿Qué quieres ser? Decidete rápido. ¿En qué círculo social quieres moverte? ¿Cuales van a ser tus influencias musicales, ideológicas, sociales?

Pero no tenemos que tomárnoslo así. No es un venga, va. No es tampoco hoy soy esto pero mañana se supone que debo madurar y acatar otras normas. Lo que somos, lo que pensamos, nos acompañará siempre. Yo no me dejo encasillar en esa subraza que trabaja con chaqueta y corbata sólo porque trabaje con chaqueta y corbata. No permito que eso haga que deba actuar como si fuese muy adulto y muy maduro. No necesito mantener ninguna apariencia. Reniego de las etiquetas. No de que me las pongan, que al fin y al cabo me da igual, sino de autoimponérmelas, que es el riesgo. O peor aún, de colocarlas yo.

Si la gente me etiqueta es problema suyo, porque esperarán de mí determinada conducta. Creerán que conocen mis reacciones y mis respuestas. Creerán que tienen control sobre mi. Si crees que controlas algo y has errado en los matices, puedes acabar decepcionado o algo peor. Por eso no etiqueto, no clasifico, porque no quiero que me quemen esos matices. No quiero perderme en la simpleza de los mecanismos con los que pensamos que funciona todo.

Por eso, clasifícame, ponme un nombre. Usa el nombre con el que identificas a todo lo que crees que es como yo. No me importa siempre que no te lo tomes como algo personal cuando me salga por los límites de tu delimitación.

Por eso, si alguna vez nos hemos planteado ser algo, que eso no haga que dejemos de ser nosotros mismos. Porque en el momento que creamos que pertenecemos a algo que a su vez nos pertenece, estaremos dejando de ser libres. Estaremos entrando de cabeza en una secta, en un pensamiento global que adquiriremos creyendo que es lo correcto. Y quizá nos sirva para llevar una vida ordenada y simple, pero también para convertirnos en personas ordenadas y simples. En engranajes perfectos para esta maquinaria que hace que, aparentemente, funcione todo.

Guerra... o no...

0



Tenia escrito un post sobre berlusconi (en minusculas) hablando sobre la mentira, la doble moral, la hipocresia del poder y todos esos sinónimos gubernamentales, pero después de redactarlo, me di cuenta de lo increiblemente fácil que resulta criticar a personajes de su talla. Quizá por eso no me gusta personalizar mis críticas, porque si jugamos un poco con los anonimatos, se hacen más generales y podemos ver cada uno la realidad que más se ajuste a nuestra experiencia. ¿O no?

El caso es que me ha parecido una entrada tan fácil y tan obvia que he preferido no publicarla. Pero tampoco quiero dejar de lado todo esto de la mentira del poder y tal.

No me ha molestado hoy especialmente cuando he sacado un café en el trabajo (soy de esos que también trabajan en domingo sin ser cura) y no ha salido azucar. He movido el brebaje automáticamente y he tirado la cucharilla de plástico a la papelera, como hago siempre. Después, el primer y amargo sorbo. Pero como ya digo, no me ha importado mucho. Últimamente me resulta demasiado empalagoso el cafe y poco a poco iba reduciendo la dosis de azúcar que salía de la máquina. No ha supuesto ningún drama.

¡Hay otros dramas que atender en este mundo! Y no podemos esperar a que lo haga don fetuchini berlusconi (sin animo de ofender a sus conciudadanos)

Hace poco fallecía otro militar español en Afganistan. Lamentable, como cualquier víctima de un conflicto bélico. Moría por una acción violenta, un atentado, o como quieran llamarlo. Porque pueden llamarlo de cualquier manera, pero nunca dirán que es una guerra.

Los políticos se pierden en etimologías y semánticas. Porque su poder es la oratoria, y la palabra es en lo que se basa. Y por no usar una palabra, usan otras que vienen a significar lo mismo. No importa si la misión es de paz. Ya lo decía... ¿un militar?

"si vis pacem para bellum"

Si quieres la paz, prepara la guerra. Y así es. Las misiones de paz, esas en las que hay personas armadas, que entran en conflicto unas con otras, donde hay riesgo de muerte violenta a manos de manos violentas, son guerras. Y aunque queramos llamarlas "paseo por el parque en una tarde de abril" como si se tratase de un cuadro impresionista, no dejarán de ser lo mismo. Yo puedo tener un perro que se llame trueno, pero no dejará de ser un perro.

Y tras la noticia de la muerte del militar, más noticias de corrupción política. Fulanito se lleva el dinero de su ayuntamiento, a sotanito le hacen una sotana con botones de oro y a menganito lo han vuelto a pillar gastándose el dinero en los burdeles que no debía. ¡Pero no pasa nada! Porque igual que la guerra no era guerra, ¡esto tampoco es corrupción! Resulta que se llama algo así como "casos aislados"

¡Y se atreven a llamar a la 'gripe A' pandemia! Podríamos ver una gráfica de cuantos casos de una y otra enfermedad se han dado a lo largo del año. La corrupción es la auténtica pandemia aquí y la gripe A los casos aislados en los que insisten. Pero es que es muy fácil pintar las palabras con el color que queremos. Es como cuando escribes azúl en rojo. Es fácil confundir y engañar a nuestros cerebros primitivos. Es tan fácil como criticar a berlusconi. Tan fácil como llamar misiones de paz a las guerras. Tan fácil como destapar un caso de corrupción en un ayuntamiento de España.

Y de nuevo todos caemos en la doble moral, cuando las noticias anuncian a bombo y platillo que el insurgente que organizó el atentado/ataque/asesinatoalfinyalcabo del soldado español, ha sido abatido bajo el fuego aliado y nos alegramos, congratulamos y celebramos la grandiosidad de la nación que es capaz de hacer justicia con el ojo por ojo, los mismos que nos echamos las manos a la cabeza con la pena de muerte.

Porque la venganza, supongo, es natural, aunque sólo alivie a los que no hemos perdido nada en el camino, porque de poco consuelo le servirá a la madre del soldado español o a la madre del militar extranjero.

Somos unos malditos hipócritas, que damos a cada cosa el valor que creemos que merece según nos beneficia y según nos hace sentir, aplicando a situaciones idénticas, medidas opuestas. Somos incapaces de ser objetivos, de admitir los errores, de reconocer el daño. Nos creemos el cúlmen de la evolución animal cuando nos hemos convertido en la peor expresión de la misma. Tenemos una habilidad innata para engañar y mentir y sacar el máximo beneficio personal. La facilidad de tergiversar las palabras y los hechos para convertir un proyectil que viene contra nosotros en un proyectil aún más potente lanzado por nosotros. Los seres humanos somos despreciablemente dañinos para nuestra propia especie y para cualquier otra. Los conflictos armados son el peor reflejo de nuestras frustaciones. O lo que es más, de las frustraciones de los dirigentes, que no gestores, de una sociedad autómata y temerosa.

Por desgracia, nos estamos acostumbrando a esto y cuando ocurren hechos que deberían revolvernos de nuestros asientos, los miramos asqueados, como un café demasiado empalagoso al que le vamos quitando poco a poco el azúcar. Hasta que un día sale de la máquina sin nada de esta, y nos da igual.

Regreso de Alice in Chains! entre otras cosas...

1

Vale, supongo que no son lo mismo que hace 15 o 20 años, pero tal y como esta el panorama musical hoy dia, a uno siempre le alegra que un grupo mítico (que lo son) saque disco de estudio despues de 13 o 14 años de recopilatorios insípidos. Y el disco está bien, para que negarlo. Siguen sonando a ellos mismos a pesar de las pérdidas... y es que lamentablemente las drogas han estado siempre muy ligadas a los personajes que nos han dado grandes genialidades artísticas.

Supongo que uno tiene que tener algo dentro que le impulse a escribir. Es como cuando cae un insecto en tu vaso de zumo y cogemos la cucharilla, o directamente metemos el dedo para sacarlo de allí. Cuando lo hacemos sentimos tranquilidad, satisfacción... aunque a veces acabemos vaciando el vaso por completo.

Quizá ese es el papel que juega la droga. Juega contra aquellos que no consiguen sentirse satisfechos y creen que deben vaciar el vaso. Sacar todo su jugo y flotar tras de una dosis de "matahina". Sólo así se liberan de sí mismos, de sus miedos, de sus responsabilidades, de su rechazo al compromiso. Sólo así huyen de la obligación que les persigue por no poder conformarse con ver las cosas como nos las pintan.

Naaa, no intento justificarles. Las drogas son para los débiles, para hacerse aún más débiles. Y la música, la prodicción musical me refiero, sea la antesala de una maraña de pensamientos que se expanden como un tumor y se terminan haciendo demasiado peligrosos.

No lo sé. Cuando más creo que sé, más ignorante me siento. Hay tanto que doy por hecho y tanto con lo que no puedo tragar que me aterra volverme un conspiracionista, pero a la vez me parece tan evidente lo que veo en los medios, en las personas... es tan evidente...

Los seres humanos somos tan estúpidos... ya no es lo que se dice que no aprendemos de los errores, blablabla. Es que somos incapaces de evolucionar. Nos empeñamos en que las revoluciones sean violentos cambios de poder. Hacemos jaque mate después de haber sacrificado a todos los peones.

¡Los voluntariosos peones!

Que se empujan unos a otros al sacrificio inevitable. ¡Innecesario!

No es la manera. Lo vemos en Honduras por ejemplo. Vemos un presidente democrático y dictatorial derrocado por metodos ajusticiables, y otro lider en un poder temporal y atemporal. Vemos también al pueblo enfrentandose en apoyo a uno y otro lider... ¡como si les debieran algo! Como si el tio del sombrero y del bigote fuera un heroe. Los heroes no promueven revueltas violentas ni enfrentamientos mortales entre hermanos y familiares. Los heroes no se empeñan en mantener el poder cuando se supone que lo que persiguen es una buena gestión del patrimonio y de la "patria". ¿Qué heroes son esos? ¿Qué líderes? Son reyes de un ajedrez que mientras los peones se matan, ellos se ocultan tras la torre.

Pero el pueblo ¿Qué papel tiene? ¿Es que no debe rebelarse contra un golpe de estado? ¿Acaso debe acatar? El pueblo debe unirse por lo que considere justo para el pueblo y atacar, pero desde el intelectualismo, desde el apoyo internacional, sin favorecer a líderes megalómanos. No están ahí para salvarnos de nada. No tenemos que creernos los enemigos de los políticos, porque así es como nos dominan, erigiéndose salvadores de los miedos que ellos mismos siembran y riegan. Así es como consiguen que la gente se mate defendiendo honores y poderes que no les atañen.

¿Qué papel tenemos nosotros en todo esto de "salvar al mundo"? ¿Qué papel tiene la música por ejemplo? Lo que sé es que cuanto más alejados estemos de la trama publicitaria y económica que hay detrás de todo, más dificil será que lo que hagamos sirva para algo, pero al menos, lo estaremos haciendo con más libertad.

En serio, si os gusta el rock pesado, el grunge y todos esos sonidos de principios de los noventa, escuchad el último disco de Alice in Chains. Me lo compraría si no costase casi 20 €uros. Prometo escribir un nuevo post antes de 14 años.

a kien le importa?

12

Que los partidos políticos son empresas, creo que es algo que he dicho ya muchas veces. Quien trabaje para una gran empresa, sabe que el 90% de su éxito es la imagen que proyecta. La apariencia de que todo funciona a las mil maravillas, que los errores se atajan rápido y que para cada problema hay una solución inmediata o los máximos esfuerzos y recursos dedicados a ello.

MENTIRA. Y no porque no sea posible, sino porque es más fácil decir las cosas que hacerlas. Y también es más cómodo dejar que el cliente se olvide de su historia y entretenerlo con otras cosas. ¡Incluso puedes invitarle a un refresco y darle una conversación amable y lo tendrás pensando lo genial que eres!

En ocasiones uno da con un trabajador que no sólo busca lo mejor para su empresa, sino que piensa que lo mejor para su empresa muchas veces es darle al cliente lo que realmente necesita, porque conseguirá un cliente feliz que volverá de mejor humor a hacer uso de nuestros productos o servicios.

Pero eso es sólo, como ya he dicho, en ocasiones...

Lo habitual es poner una sonrisa, quitarle hierro al asunto y decir que se hará todo lo posible. Mientras se invita al cliente a tomar algo, a probar otro producto o simplemente se le ignora porque es un caso aislado. ¡La manzana podrida en una cesta repleta de jugosa fruta!

Y así es como funciona este país. Una gran empresa plagada de "pymes" Y digo lo de grande por la cantidad de dinero que mueve y los más de 40 millones de clientes potenciales que la sufren, no porque haga bien las cosas.

Se dice que el paro baja, cuando lo único que se hace es engordar las listas de "reempleados" con gente que hace cursos o sustituciones y contrataciones de 10 y 15 días. Se dice que se va a ayudar a quien no tiene nada y se fijan unos requisitos que apenas pueden cumplirse.

Luego va una señora con problemas de movilidad a tomar un vuelo y le obligan a pagar billete para su silla de ruedas, y todos tan contentos, porque así es como funciona el sistema. Nos conformamos con indignarnos y esperar a que alguien lo solucione, porque pensamos y sabemos que no está en nuestra mano.

Quizá venga el director de esa empresa, o alguno de sus subalternos y de una solución que calme conciencias y discusiones de ascensor. Quizá sólo baste con que diga que están trabajando porque algo así no vuelva a producirse, y de repetirse, dirán que es un caso aislado que ha escapado al exhaustivo control al que se somete.

A diario leo veo y escucho cosas que me joden. Y bueno, no es por empatía, es sencillamente porque creo que podríamos hacer de este país y de este planeta un lugar más habitable, pero lo frenan nuestros instintos incontrolados, la enferma infantilidad de los poderosos... No es necesario siquiera ni tener afecto por las personas para intentar, dentro de las posibilidades individuales de cada ciudadano, facilitarle cualquier cosa que a esa persona pueda serle importante.

A mi, gente que me conoce bien me ha llegado a decir que yo no quiero a nadie. No es del todo cierto, aunque sí que tiene su parte de verdad, porque hay gente que se consideran cercanas a mí, que me importa una mierda si salen o entran de mi vida. La inmensa mayoría de las personas que circulan por mi día a día, son prescindibles, pero sin embargo intento hacerles las cosas más fáciles cuando estoy con ellas, porque creo que es de sentido común. Y si puedo ayudarlas, lo hago sin caer en falsedades ni martirios. No lo hago por estupidos cumplidos sociales, sino porque está en mi mano y no me cuesta ningún trabajo.

No es cierto que no quiera a nadie. Pero sí es cierto que no necesito sentir cariño ni lástima para echar una mano si creo que alguien la necesita. Y no soy más bueno que nadie. Ni lo hago porque espere ir al cielo, al paraiso de los majadmajandas ni ke el karma me lo devuelva convertido en 200 millones de euros.

Pero no sólo podemos hacer un mundo mejor ayudando a nuestros conciudadanos con tareas que no nos supongan esfuerzo ni implicación, sino que podemos ayudarnos a nosotros mismos siendo conscientes de la realidad en que vivimos. Sin dejarnos cegar ni comprar por propaganda barata, por regalos miserables, por espectaculo y leones.

No estoy diciendo que no haya que disfrutar de las opciones de ocio que tenemos en esta vida. Al contrario, estoy diciendo que debemos disfrutar la vida haciendo lo que queramos, pero que no dejemos que eso nos ciegue, o que permita que las empresas políticas se burlen de nosotros. Que seamos conscientes de que otra sociedad es posible cuando todos nos despertemos de este engaño y reivindiquemos una gestión eficaz sin manipulaciones ni mentiras.

No critico a las personas, critico nuestra incapacidad para ver por encima de nuestros problemas, nuestra inutilidad para darnos cuenta de las tramas y corruptelas que nos rodean y perjudican. Nuestro MIEDO.

Por eso este blog se llama así, y este post también, porque realmente, ¿a kien le importa algo de esto? Yo mismo tengo un puesto de trabajo acomodado. Poco a poco me he ido labrando una vida en la que no necesito reivindicar nada, porque estoy instalado en el sistema al que critico. No soy ningún inadaptado, pero pienso que las cosas podrían funcionar mucho mejor sólo si hubiese voluntad. Sólo si el conocimiento de los ciudadanos fuese en más de un 5o% de los mismos, superior al de las mentes gobernantes. Sólo si tomasemos conciencia de lo que de verdad importa y perdiesemos el miedo a exigir y reivindicar legitimamente lo que es justo y de bien.

Por eso creo que voy a dar por concluido a kien le importa por un tiempo como blog crítico y reivindicativo, porque realmente es cierto que todo esto importa más bien poco. Porque no importa lo que nos mangoneen, mientan o escupan a la cara mientras sigamos teniendo nuevos canales de televisión y nos sigan tratando con una sonrisa o nos inviten de vez en cuando a un refresco.

Hasta la próxima.


_

Sin título

7

Conducir hacia una puesta de sol atravesando un puente, escuchando Alice in Chains. Tirarme en el cesped al lado de la piscina y mirar el contraste entre el cielo y las hojas de los árboles que quedan sobre mí. Que suene Famous Blue Raincoat mientras me afeito, y no tarde más en afeitarme de lo que dura la canción. Tener una conversación de esas que va evolucionando y en la que me pueda reir. Reirme de mí mismo, como siempre hago antes de empezar a reirme de todos los demás. Que me venga la inspiración y me deje escribir o componer algo que me deje sacar los demonios, aunque sólo sea para que meen.

Soy un tio que va de frente. Cuando algo no me gusta lo digo y punto. A veces tengo que callarme en según que momentos sólo por entrar en este ridículo juego social de falsas cordialidades. Pero al margen, siempre he sido bastante claro con lo que pensaba en cada momento, sabiendo que podía estar equivocado o no. Puedo parecer complejo y quizá lo sea, pero al mismo tiempo soy una persona bastante sencilla. Me divierten y me hacen sentir bien cosas que otras personas pasarían por alto. No necesito sentir que soy mejor que nadie para ser feliz. No tengo esos sueños de grandeza.

Me siento cada vez más alejado de la gran masa. No digo que eso sea bueno o malo, porque no lo sé. A veces incluso intento dejarme llevar por esos sentimientos colectivos, pero no lo consigo. Por ejemplo, que sé yo. En el 2001 fui a Madrid a ver uno de los grupos que más me gusta escuchar, Cranberries. Nunca había entendido muy bien el fenómeno fan y todo eso. Me gusta su música, me gusta la actitud de la cantante y el grupo en el escenario y me encanta su voz. Fui a verlos y traté de unirme a esa masa que quiere estar en la primera fila, lanzándole regalos y diciendole lo guapa que es y lo que la aman entre sollozos y sudor. Estuve esperando a una distancia prudencial hasta sentirme contagiado por eso y poder formar parte... pero no. No me salió. Me lo pasé genial en el concierto, salté y canté como el que más, pero no me salía esa histeria.

No digo que yo sea el único diferente, el único que actúe así, pero si con algo que me gusta tanto no me sale el fanatismo, ¿con qué podría hacerlo? Pienso que quizá me este perdiendo algo por no poder comportarme de ese modo. No sé, sentimientos, sensaciones... ¿No he encontrado nada que me haga sentir esa locura y esa complicidad con un grupo social numeroso? ¿Lo encontraré? Tampoco es que me preocupe mucho, la verdad. Pero ¿qué es? ¿apatía? No soy alguien apático. Disfruto de cosas que carecen del interés general. No soy tampoco un misántropo. Me gusta la gente, me gusta una vanidad leve en las personas. Puedo sentir asco por algunas personas, lástima por otras y alegrarme por otras a las que apenas conozco. Incluso puedo llegar a preocuparme por personas a las que me cruzo en un momento por la calle sin conocerlas de nada. Tengo cierto modo de empatía.

A veces parezco despreocupado. Doy una sensación de que me da igual todo, pero tampoco es cierto. Y algo que me frustra es que pienso que soy claro con las personas, pero muchas veces piensan que escondo dobles intenciones y que actúo con maldad. No soy ningún santo, pero se me atribuyen cosas que ni han pasado por mi cabeza. Y eso que soy de los de atar todos los cabos, meditar todas las respuestas a todos los estímulos. Pero me acaban culpando en ocasiones por las cosas que se me escapan.

No, no soy ningún santo. Me río de cosas que quizá podrían hacer estremecer a otra persona. Soy políticamente muy incorrecto a pesar de mi diplomacia. No soy ningún santo porque no me gustan los planteamientos del bien y del mal que hacen quienes adoran a los santos, aunque coincida en muchos puntos, pero no son para mí una doctrina ni un mandamiento. No espero ir a ningún cielo ni a ningún infierno y tampoco me importa. ¡La salvación o la condenacion eterna! Si tal cosa existiese, el infierno estaría lleno de sacerdotes infieles a sus propios preceptos.

Me gusta subir la persiana cuando me levanto y ver que ha llovido y que puede volver a hacerlo.

¿Qué nos pasa a los humanos? ¿Por qué tenemos que intentar tener un pensamiento global? ¿Por qué no somos capaces de fomentar un individualismo cooperativo? ¿Por qué nos empeñamos en sectarizarnos y diferenciarnos por colores, religiones y sexos? ¿Por qué en nuestra necedad pensamos que a lo que nosotros pertenecemos es a lo mejor? O peor aún cuando pensamos que somos lo mejor dentro de lo peor. Pero no os equivoqueis. ¿Veis? Me volveis a malinterpretar. Yo no pretendo decir que estoy por encima de estos comportamientos ni que soy mejor que nadie. Yo sólo reivindico un individualismo responsable. Ni siquiera se si yo soy como reivindico o no. Seguramente una sociedad llena de personas como yo sería insostenible y un auténtico coñazo. Nunca he reivindicado eso. Siempre reivindico que el individuo sea como quiere ser, pero que tenga capacidad crítica para darse cuenta de cuando está siento manipulado por cuanto le rodea. No digo que yo sea mejor que nadie. Simplemente digo, que no necesito serlo para sentirme bien porque hay otras cosas que llenan mi vida más allá del animalismo de dominar y del reconocimiento social.

¿Qué cosas os hacen felices? ¿Qué situaciones os hacen sentir bien? ¿Qué os hace poder escapar de las imposiciones ideológicas y simplemente os permite estar bien con vosotros mismos?

"Tus ojos son muy poderosos.
Intentan tullirme.
Pones toda tu fuerza
en tus ojos

porque no sabes lo que hay que hacer
para ser un héroe.

Te has confundido de ideal.
No es un héroe,
sino un tirano
lo que aspiras a ser.
Es por eso por lo que la debilidad
es tu cualidad más atractiva.

No tengo planes para ti.
Tus peligrosos ojos negros
se clavan en la chica más cercana
o en el espejo más próximo
mientras vas esperanzado
de profesión en profesión."

- Leonard Cohen - La energía de los esclavos

_

Lo Natural

8

Cuando las personas tienen un deseo sexual insatisfecho... ¿no os da la sensacion de que se idiotizan un poco? No estoy insultando a nadie, es sólo que la naturaleza se abre paso y el organismo no responde del mismo modo. Los pensamientos se evaden y degeneran, cerrandole la puerta a la creatividad, a la productividad y a la inteligencia.

No digo que haya que pasarse el día procreando ni recreandose, para nada. Sólo hablo de lo que es supuestamente natural y que si se contiene, nos primitiviza a través de no sé qué extrañas reacciones químicas.

Por tanto, podríamos decir que las personas que contienen su deseo sexual pierden en cierta medida su voluntad. ¿No? Y si al hecho de satisfacer el deseo sexual le añadimos un sentimiento de culpa o un castigo, tendremos una piara de insatisfechos y obedientes ciudadanos.

También podemos decir claramente que la "autoimposición" o la "imposición aceptada" de no satisfacer este deseo, es algo antinatura, puesto que va contra la naturaleza de los seres vivos. ¿O no es asi? ¿No es un instinto natural el tener relaciones sexuales sólo por la gratificación que produce? Más allá del interés de perpetuar la especie y todas esas cosas que atribuyen a animales a los que desproveen de toda conciencia.

Por tanto, si los animales no tienen conciencia de si mismos, no pueden tener conciencia de que mantienen relaciones para procrear y pimpampum. Disfrutan del sexo por eso mismo, por el mero disfrute, por el "premio" final.

Bueno, tenemos animales que disfrutan del sexo sin ningún fin. Cualquier agujero es válido, cualquier pierna, cualquier objeto con el que frotarse. ¡Lo vemos a diario! ¡Los perros no se refriegan por las piernas de los invitados para procrear! Así que, la masturbación es natural, y prohibirla es antinatural.

Seguimos atando cabos. ¿Porque cual es el argumento que esgrimen los más fanáticos represores para rechazar de lleno la homosexualidad? ¡Dicen que es antinatural! Y del mismo modo, promueven comportamientos antinaturales relacionados con el deseo sexual. Y todo esto forma parte de un mismo plan, que es el de controlar las masas. Cualquier experto en sectas podría ilustrarnos mejor, pero de momento nos quedaremos con estas ideas que intento expresar torpemente.

¿Entonces qué es lo que pasa? Lo que sucede es que nuestra sociedad ha crecido bajo el mandato de un sistema controlador y sectario. Hemos sido educados en el bien y el mal, donde el mal no es ni mas ni menos lo que nos hace poder ser criticos con lo que se considera bien. Disfrazados bajo un manto de respetabilidad y libertad a medias, se han ido colando lobos que han devorado nuestras voluntades y nuestra capacidad de ser críticos.

Bajo ese mismo modelo, se han dado por no validas a las personas con diferentes opciones sexuales. Se ha hecho mofa de ellas y se les ha considerado inferiores. Basándose en ridículos argumentos, aún hoy en día hay quien piensa, desde su rechazo, que la homosexualidad puede curarse, pero lo único cierto, es que no existe ningun caso donde haya sido así. El auténtico tratamiento efectivo es el que se aplica contra la homofobia. ¡Eso si se puede curar! porque es lo único que es realmente una enfermedad.

Pero todo esto únicamente alimenta ese instinto del que tanto hablo, el del dominio del más fuerte, para lo cual hay que crear clichés y catalogar a las personas según diferentes conceptos para que haya fuertes y débiles. Considerar a alguien inferior socialmente, hace que los que no son superiores en nada, se lo crean.

Pero me aburre ya el mismo discurso de fuertes y débiles. Simplemente quiero decir que es algo social, no real. Que los más débiles en apariencia son quienes anteponen su conciencia y su capacidad de criticar, a los tópicos preestablecidos y al comportamiento más animal de las personas. Y quien se considera más fuerte, es precisamente quien por su ignorancia o interés, entra en el juego de cataloguización ancestral en el que se fundamenta nuestra sociedad.

Quizá por eso en un principio fuese una buena idea todo el tema del orgullo gay, salir a las calles y demostrar que es una opción numerosa. Pero bajo mi punto de vista, fallan las formas. Se da a entender la idea de que la gente homosexual tiene un comportamiento determinado. Se están potenciando los clichés y las diferencias. Cuando un colectivo tiende a la igualdad y la normalización, un dia y una fiesta exhibicionista de orgullo sobra. ¡Eso no es normalizar nada! Y se que estoy siendo politicamente incorrecto, pero es porque con mis argumentos actuales, a falta de que me los rebatan o algo me haga cambiarlos, es la idea que tengo. No existe un maldito día del orgullo heterosexual, porque se supone que es la opción normal. Entonces, ¿para que un día del orgullo gay? Si se pretende hacer la justicia de dejar claro que es una opción tan válida como la socialmente aceptada.

La gente no necesita decir con quien se acuesta ni con quien se levanta. Simplemente hay que admitir que hay opciones sexuales variadas, respetar eso igual que respetas al resto de la humanidad. Simplemente no celebrar una fiesta de orgullo, sino ser como cada uno es y respetar que los demás sean como son. Qque las normas de funcionamiento de esta sociedad no son inamovibles, porque si lo fueran, señoras y señores, eso querría decir que estamos viviendo en una sociedad perfecta e ideal. ¿Os parece que eso es así?

Eso... lo otro... lo de mas alla...

5

Reconozco que en esto de la musica tengo gustos bastante personales... puedo escuchar casi de todo, pero la mayoria de las cosas que me apasionan no son del gusto comun. Tambien hay temporadas que me da por un estilo y punto y no soporto escuchar otra cosa, y otros momentos en los que me convierto en Samu FM y me paso el dia cantando hasta los politonos mas cutres del anuncio mas nocivo.

Y me da igual, me gusta escuchar lo que escucho cuando lo escucho, aunque no siempre. Quiza pueda ser un poco contradictorio. No aborrezco un grupo o una cancion por escucharlo demasiado (me refiero de lo que me suele gustar, porque luego hay temas comerciales que cansan a las 2 veces) pero si hago pausas obligatorias, porque mi quimica me pide estimulos diferentes.

Por cosas asi empiezo a dejar de pensar en los principios. Yo siempre he tratado de ser muy consecuente con todo. No es que no tenga unos principios o una moral, pero creo que tampoco son muy necesarios si somos consecuentes. Vivimos en una sociedad que desde antaño ha ido marcando el pensamiento de las generaciones venideras. Definiendo el bien y el mal y soltandonos en medio de luchas de poder absurdas y completamente hipocritas.

Aquellos que defienden el no mataran se ceban asaltando y desangrando "infieles" por el bien de un algo al que nunca han visto pero en el que creen ciegamente por las promesas que les hace de un mundo mejor, de una eternidad feliz y plena. Ojo, esto no es un canto al ateismo, cada cual es libre de creer, de tener su fe en su lo que sea, pero si haceis esto, sed consecuentes. No creais en algo por tradicion o por imposicion, sino porque personalmente lo creais, porque hayais sido criticos y hayais podido ver que es lo que quereis ser.

La religion ha sido una parte mas de la lucha por el poder, enmascarada de un intento infantil de dar explicacion a los fenomenos mas diversos. Quiza la idea inicial fuera buena, ¿pero que de bueno hay hoy dia en cerrarse a dogmas y enseñanzas ancestrales? ¿En defender una idea de bien y mal, fuerte y debil que ha condicionado a nuestra especie hoy dia hasta el punto de que haya vencedores y vencidos cada dia en cada campo de esta sociedad?

Se atribuye a la razon que podamos reconocer lo que es correcto y lo que no, ¿pero a que podemos atribuir que teniendo el poder excepcional del razonamiento, sigamos tan cerrados en nuestro instinto animal de dominio del mas fuerte? ¿Estamos haciendo una sociedad mejor? ¿mas preparada?

No estoy "sentando catedra" mi monologo no es una clase magistral de lo que debemos o no debemos hacer, sino pensamientos en "voz alta" que a uno le puede hacer sacar una conclusion y a otro otra completamente opuesta. Lo importante es que podamos sacar algo o al menos perder unos minutos pensando.

El tema es que mientras seguimos haciendo caso a nuestros instintos mas basicos de dominio del mas fuerte, se supone que vamos mejorando nuestra especie para la lucha contra todas las demas, pero... ¿es esto apropiado en la realidad mundial que vivimos? ¿Es buena la competitividad mas basica en una sociedad en la que perseguimos la igualdad entre los individuos y la integracion de los debiles y de las minorias?

Si tenemos cabeza (maldita cabeza) para reprimir conductas o necesidades sexuales, ¿por que no la hemos tenido para reprimir la superioridad y la sumision? Ahora que somos seres "inteligentes" que perseguimos todas esas bondades y libertades para crear un mundo mejor... ¿por que no nos esforzamos en hacerlo?

Supongo que es seductor tener poder, ser reconocido, alcanzar la fama en lo que se nos da bien y evolucionar socialmente. Habra quien piense que sin la competitividad no habria avances cientificos, sociales, etc. Pero ¿como lo sabemos? Los seres humanos necesitamos coperar entre nosotros para alcanzar las metas mas dificiles. Podemos hacerlo sin necesitar la recompensa del reconocimiento, ¿o no? Podemos hacerlo sin tener que jugarnoslo a felicidad o frustracion. Quiza de ese modo, mas individuos podrian colaborar sin temor a ser objeto de burla. Todos podriamos aportar nuestro algo.

Pero somos demasiado idiotas, demasiado sectarios. Necesitamos lideres, necesitamos pertenecer a algo. Tenemos miedo a ser realmente individuos y perseguimos el apoyo de nuestros semejantes mas semejantes. Para eso nos disfrazamos. Por eso no nos atrevemos a exhibirnos de una manera si no vemos que hay un grupo mas o menos mayoritario que ya lo hace y podemos darnos cuenta, que los grupos mas numerosos, son los que cuentan en sus filas, con los individuos mas debiles.