Pausa indefinida!

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Me aburre ya rajar de políticos y religiosos. Me dan asco sencillamente.

Y me aburro de este blog.

Supongo, que sin ser una ventana a mi vida, es una escotilla por la que puedo soltar lastre. Por la que puedo gritar y escaparme a ratos. No es un blog para ser leído, sino para ser escrito. Una especia de diario de todo lo que no soporto.

Y tengo muchisimos temas, aunque todo pueda sonar a lo mismo, aunque parezca que me repito, (que lo hago) pero cada entrada es un desahogo. Una bocanada de aire viciado y tóxico que saco de mis pulmones y acaba en la atmósfera.

Imagino que no es del todo fácil compartir mi visión de la vida. Tampoco se lo pido a nadie. Del mismo modo, no es mi intención dar ninguna imagen de mí. Yo soy como soy y no necesito aparentar ni demostrar nada. Quien no me soporta me importa una mierda, y no todo el mundo a quien caigo bien tiene mi cariño o confianza, y viceversa. No tengo la razón en todo lo que digo, pero creo en mis palabras hasta que me sugieran otro punto de vista que mi tozudez admita. Estoy muy abierto a cambiar de opiniones, no soy ningún fanático.

Me cuesta muy poco ser feliz, pero también necesito poco para atormentarme. No soy sencillo ni complejo. Lo que ves es lo que hay, pero a veces hay quien se empeña en ver lo que cree que hay, sin atinar.

No engaño, no escondo nada bajo la manga. Sólo observo y reflexiono. Puedo resultar evidente y estúpido, pero me da igual. No quiero aprenderme esta vida de los libros o los consejos. No doy ni quiero recibir advertencias. Quiero equivocarme por mi mismo, las veces que haga falta. Eso no quiere decir que no escuche y aprenda. Lo hago constantemente, pero si en mi cabezonería me empeño en mantener mi opinión, no te creas que será así siempre.

¿Y a qué viene todo esto? Yo qué sé. A lo mejor es que este blog es demasiado oscuro y repetitivo y necesito algo más alegre, más creativo. No me viene la inspiración para los poemas ni las letras últimamente. No estoy componiendo una mierda. No tengo ganas de escribir quejas constantes sobre nada y sobre todo. No soy infeliz, pero necesito compartir y terminar algunas cosas pendientes para estar más alegre. Estoy deseando que lleguen marzo y mi primer mes de vacaciones del año.

Estoy cargado de ilusiones, de propósitos. Estoy ansioso por crear.

Por todo esto, voy a parar aKienleIMPORTA otra vez durante un tiempo. Supongo que hasta que me hierva la sangre por escribir sobre algo. Supongo que hasta dentro de uno, dos o tres meses. Igual simplemente mañana cojo y digo. Venga, otro post sobre no se qué rayada. Y me cago en mi palabra y punto.

Igual si hago algo que me llene, "bloguee" sobre eso en otro espacio con más luz.

Por lo pronto, aKienleIMPORTA me ha dado cosas buenas y me ha servido para conocer gente estupenda. Sólo por eso merece la pena seguir y escribir, por corta o larga que vaya a ser esta pausa.

Gracias! y hasta muy pronto!! ^^

Private Heaven

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Bag of Dogs

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Hay un refrán que dice algo así como que, si metemos una jauría de perros en un saco y lo movemos con violencia, los animales se morderán entre sí, pero nunca se unirán para morder la mano que mueve el saco... No sé si es una proclama anarquista o algo así.

El caso es que los humanos somos bastante perros. Los denominados líderes de la moral y la nación intentan meternos en su saco y agitarlo. Intentan que nos mordamos unos a otros por lo que quieren hacer creer que nos diferencia. Por esa amenaza infundida de que lo que los demás son, es peligroso para lo que los demás somos.

Los políticos y religiosos aprietan la boca del saco y lo menean con lascivia, confiando que de él sólo salgan los perros más feroces, pero domesticados y voluntariosos. Agradecidos con la imagen amable que nos espera fuera, que escenifica la liberación eterna de las ataduras y los mordiscos terrenales.

Y así estamos. Cada uno en un saco, o todos en el mismo. Siendo agitados a la vez por muchas manos.

No me gusta la idea de ser un perro en un saco. Preferiría más ser un gato. Un minino que rasga la tela del saco en el que lo han encerrado. Sale y salta sobre la mano que lo zarandeaba... Que se defiende sin temor de seres que multiplican su tamaño.

Lo que realmente puede llegar a asustar, es ser un gato en un saco lleno de perros encabronados...




Otra Decada Comienza

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Los humanos y nuestras manias. Resulta que no comienza un nuevo año, sino una nueva decada. Permitidme que me salte las tildes. No puedo estar pendiente al mismo tiempo hoy de los signos de puntuacion y de las chorradas que salen de mi cabeza. (oooh!! breaking the rules!!!)

El caso es que me da igual. Lo que echo de menos en esto de las decadas son los movimientos musicales rompedores. El Punk en los 70, el Heavy en los 80, el Grunge en los 90... ¿Y que ha venido despues? No ha habido mas grandes movimientos. Mira, poner las tildes puede ser un coñazo, pero algunas me vienen solas, asi que pondre solo las que mis dedos digan, ok?

La musica es negocio y atras quedaron las olas que rompian con todo lo anterior. Las que criticaban sociedades, culturas y sistemas de gobierno. ¿Donde está el mensaje ahora? Siempre hubo canciones de amor, desamor... pero ahora la única crítica social es en pro de algunos desfavorecidos y no de lo que hace que esas personas sean desfavorecidas. La letra demasiado evidente y demagoga que como mucho opta a que digamos: pues va a ser verdad, y que quien la crea piensa: pues va a ser posible que me la pidan para alguna campaña comprometida.

Porque todo el mundo ahora está muy comprometido con las causas sociales y el medio ambiente gracias al ambiente mediático. Y si criticas a 4 ONGs porque te parece que lo que hacen es enriquecerse a costa de unos y otros, pues resulta que el que no está comprometido eres tú. A mí no me sirve absolutamente de nada decir que apoyo a las ONGs si luego no aporto nada. Me parece más positivo criticar la labor de las que están relajadas en sus sillones de cuero beige viendo cuanto pueden "escatimar" de los ingresos de sus benefactores. Me parece que siendo críticos ayudamos a que se pongan las pilas y se haga realmente lo que se debe, o al menos más de lo que se hace.

Hoy día todo es propaganda. Los gobiernos y las empresas gastan más dinero en mostrarnos lo que aparentemente hacen que en llevarlo a cabo. ¿Qué es lo que ha pasado en todo el mundo ahora? (vale, perdón, casi todo el mundo...) esta crisis que muchos veían venir y muchos otros esperaban evitar. Esta crisis de la que más de uno huyó mientras pudo para que se la comiera otro. No responde a una conspiración contra los bondadosos gobernantes, sino que son ellos mismos quienes la han propiciado. Los políticos ya no hacen planes de futuro. Se han convertido en Punks y el "there's no future" es su lema. Construyen los países para el hoy, o para los próximos 4 años. Ni siquiera para eso! Los contruyen para los 2 meses antes de las elecciones. Que si pleno empleo, que si blablabla.

Y seguimos creyendo. Tenemos fé!! Y nos llamamos a nosotros mismos ateos... Los sectarios no son ateos! Los sectarios son comemierdas, son politicoprofagos. Su capacidad crítica ha sido violada por las grandes sectas políticas que los gobiernan. Se que me repito y demás, pero me parece todo tan... indecente!!

Es facil gestionar un dinero que no nos pertenece. ¿Qué haríamos si nos diesen un dinero para hacer una serie de gastos entre los que están nuestros propios sueldos? Un dinero para pagar directamente viajes y otras genialidades que podemos justificar con un papelito que diga lo que podemos haber hecho o no. ¿Qué haríamos si se nos diese poder para hacer lo que quisiéramos, teniendo por detrás toda una campaña que va a decir que realmente hicimos otra cosa mucho más apropiada?

En serio, no soy ningun tremendista conspiracionista!! Se que el mundo no se va a acabar en el 2.012 por mucho que dijeran unos señores con taparrabo que sacrificaban a sus congéneres para que lloviera. Incluso debería darme igual que el hombre fuese hacia su autodestrucción, porque yo no lo veré. Lo que me da más miedo es que nos limitemos a comernos el hueso que nos dan para roer. Que nos autocompadezcamos diciendo que es lo que hay, que qué se le va a hacer.

No llamo a ningún movimiento, a ninguna acción. No estoy invocando a ninguna deidad antitodo ni antinada. Sólo me desahogo. Incluso habrá a quien le venga bien toda esta sarta de "tonterías" porque verá que no está solo o sola en esta marea que no nos deja adentrarnos en alta mar y nos devuelve continuamente a la orilla, al punto de partida.

Voy a cancelar mis planes para hoy. Sólo dejaré uno en pie. Necesito descargar un poco de conformismo. Necesito que me de el sol. No puedo pasar tanto tiempo rodeado de noches y nublados. No reivindico nada, sólo mi propia vida. Ni siquiera eso! Soy prácticamente feliz, que ya es mucho, y sin necesidad de credos ancestrales o verdades impepinables. Soy feliz con mi incertidumbre, con mis dudas. Soy feliz con mi imperfección y mis errores. Soy feliz porque soy libre de pensar y expresarme, aún conociendo todos mis condicionantes y los lastres sociales que no consigo identificar, pero que están ahí, ejerciendo su peso sobre mi mentalidad y mis divagaciones.

Soy feliz aunque no llegue ahora otra década a romper con la actual. A acabar con la industria musical que conocemos, ni con la clase política ratera o los banqueros. Soy feliz porque no necesito nada más de lo que tengo.

Se Feliz

O Fortuna...

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Me puedo llevar horas escribiendo ejemplos de buena o mala suerte que he tenido a lo largo de mi vida. Situaciones diferentes que me han hecho levantarme y sentirme lider de la manada o hacerme caer en un pozo demasiado profundo como para ver entrar la luz por ningún lado.

Al final nos acabamos quedando con lo que queremos y muchas veces nos arrinconamos y dejamos que pase lo que tenga que pasar, sin pelearlo. Mala suerte! pensamos. Y es verdad que muchas veces no podemos hacer nada. Pero ¿y las otras muchas veces que sí? ¿Estamos ya acomodados a cuando no podemos pelear y también nos conformamos?

Yo siempre pensé que no era un tío con suerte, pero de pronto ves que todo cambia. Que todas las acciones importantes van tomando por el camino de baldosas amarillas que siempre soñaste. No es que un huracán de pronto te lleven a ti y a tu maldito perro al mundo de Oz, o quizá sí. Y pensamos que la suerte nos sonríe, como si la suerte fuese una puta que eligiese a quien y cuando sonreir. Como si de algo abstracto surgiese una fuerza mágica y descontrolada que pasase por nuestro lado y nos soplara. "ahora te toca a ti" y con las mismas se va, o sigue ahí, a tu lado o mandandote crismas por navidad.

¿Existe el azar? Esa aleatoriedad que condiciona nuestro vivir y morir diario. Si nos ponemos exigentes y desde un punto de vista matemático, sí y no. Es como cuando tiramos un dado. ¿Qué determina que caiga uno u otro número? ¿la simple y llana suerte? influye el peso del dado en cada cara, eso es importante. Es un factor que podemos trucar ¿verdad? pero si no trucasemos eso. Influye la fuerza con la que lo lanzamos, la altura, la resistencia del viento, el material del que está hecho, el material también de la superficie sobre la que cae, su fricción. La posición que tenía el dado en nuestra mano y el rozamiento con esta durante el lanzamiento. Pero nos empeñamos en creer que todo depende del azar. No vemos esos numerosos factores, porque sencillamente NO PODEMOS controlarlos. Es como cuando la gente cree en uno u otro dios. Sólo porque le da las respuestas a todas las incógnitas que no conocemos, no conocen, o no se pueden dominar. Creamos entes superiores que nos lo hacen todo mucho más sencillo, y nos encomendamos a ellos y a su maliciosa voluntad.

¿Suerte dices? Yo antes creia en eso, y pensaba que la mía era de las peores. Luego pensé que había cambiado y se volvió bondadosa y complaciente. Pero si os digo la verdad, también hubo un tiempo que creía que existía un dios y también resultó ser mentira. Todos esos conceptos tan abstractos sólo sirven para que no nos planteemos nada más. Podemos asumir que no podemos gobernar una situación, pero no que es porque una fuerza incontrolable así lo decide, sino porque una serie de procesos naturales y universales (al menos terrenales) inciden en el funcionamiento de las cosas y no tenemos la precisión para dominarlos.

Yo no sé nada de las matemáticas del cosmos ni de la ciencia profunda de los seres humanos. Soy un neófito en todo lo que hago. Sólo se lo que escucho y lo que se me ocurre. No soy ninguna eminencia en nada. No me creo nadie especial ni soy juez de nada. No pretendo sentar catedra ni crear escuela. Mis intenciones están muy lejos de las de ser un líder o un mártir por ninguna causa. Pero sé que mi mente se ha liberado de los dogmas para pensar sin lacras y replantearme la vida bajo una visión propia.

La vida es algo demasiado valioso para pasarla atemorizado por religiones y deidades. Demasiado preciosa para atormentarnos y creer que es una mierda sólo porque no suceden las cosas que esperamos que sucedan. Tenemos que ser concientes de que somos un organismo y que lo que llamamos conciencia es algo que se llama así porque no tenemos ni puta idea de lo que es. Suena tan ridículo como casi todo. "Ser concientes de que la conciencia es algo inexistente" Suena totalmente a coña. No soy como Descartes. No cuestiono mi existencia ni la realidad que vemos y palpamos. Sólo cuestiono la realidad abstracta que creamos los seres humanos para sentirnos cómodos. Somos organismos, como ya decía, que respondemos a estímulos y punto. Y todo lo que hacemos lo hacemos porque creemos que puede servirnos para algo. No seamos falsos!! Somos todos unos egoistas. Yo mismo, que parece que difundo la palabra de la liberación, tan sólo lo hago para liberarme a mí mismo del peso de todas estas ideas sobre mi cabeza maltratada. El mundo puede ser mejor y todo eso. ¿Quien se lo cree? ¿Quien se lo cree cuando el peso de las decisiones que más le afectan no están más que en manos de unos cuantos? Los gobiernos son otra de esas palabras abstractas que nos dan seguridad pero sobre los que no podemos hacer nada en absoluto. Son como la suerte, como un dios. Creemos que lo vemos, tenemos fé en que está pendiente de nosotros, velando por nuestro bienestar.

Y volviendo a lo orgánico y humano. A esa conciencia de la que dudo. ¿Por qué a veces somos nosotros mismos quienes nos complicamos la vida planteándonos situaciones que alterarían nuestra comodidad? Nuestra felicidad... Si ahora que parece que lo tenemos todo, aparece algún elemento incontrolable que hace que el dado caiga por la cara que no esperábamos. Si una vez medidas la fuerza y la distancia, el viento cambia de sentido. Y resulta que el número obtenido también nos vale para hacer un siete. Incluso ya empezamos a pensar que nos beneficia más que el número que esperábamos sacar o que escondíamos bajo la manga.

Creíamos que la suerte nos sonreía pero lo que hacía realmente era reirse de nosotros. Creemos que ella es ahora quien tiene el control. Total, ¿qué somos? ¿qué poder tenemos sobre nosotros mismos? Si ahora encima va este y nos dice que nuestra conciencia no es tal, sino un cúmulo de vetetuasaberqué que tampoco podemos controlar. Debemos dejar que el azar actúe y que las cosas sigan su cauce, ¿no? ¿No es lo que está diciendo el imbécil quisquilloso este de los cojones?

En serio... ¿desde cuando me haceis caso? No hay azares ni fortunas moviendo los hilos. Sólo nosotros y el mundo. Nosotros y la química que nos controla. Nosotros y nuestros accesos de ira y de pasión. Nosotros y nuestras dudas y errores. Nosotros. O tú y él, o tú y ella, o ella y yo, o yo y él, o ellos o ellas... o nuestra conciencia, que como cualquier otro dios, no aparece cuando se le necesita, o nos hace dudar y caer en error. Nos hace obrar según sus dogmas. Nos atrapa en un angustioso tunel con una salida a cada extremo sin que sepamos cual es la correcta. Cual nos hará seguir nadando por el océano de felicidad que disfrutábamos y cual nos llevará a revolcarnos por el lodo incandescente de las entrañas de la tristeza más profunda.

Pero por encima de esa conciencia o consciencia que dicen los que hablan de santos y sacramentos. Aún por encima de esa química que jala de nosotros hacia uno u otro extremo. Por encima de los dioses primigénios, estamos nosotros. Estás tú. Y está el hacer caso a la naturaleza, a la conciencia, a las deidades o a tí mism@. Decidir sin dejar que nada ni nadie te confunda. Olvidar tus creencias, olvidar las voces que hablan dentro de tu cabeza. Ver qué podemos dominar y qué vamos a dejar en manos de ese incontrolable, abstracto y desagradecido azar.

La vida real

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Ultimamente se me han ido acumulando temas sobre los que escribir, pero en vez de desarrollar algo crítico y con sentido me limito a esperar y esperar hasta que mi única genialidad es contar las ganas que tengo de tener un gato.

Intento escribir algo con principio, final, yo que se... ¡quizá moraleja! JA, moraleja digo, como si yo tuviese alguna idea sobre moral o convicciones. No, no estoy seguro de nada, ni tengo porque estarlo. Mi capacidad para dudar se antepone a mi capacidad para razonar.

¿Alguien piensa que con este blog pretendo adoctrinar o sectarizar sobre algo? Sólo intento decir, venga, coño, piensa las cosas por tí mismo. No te conformes con lo que te cuentan, saca tus propias conclusiones. Se crítico. No te creas ni siquiera las mierdas que escribo, porque son sólo desvaríos, reflexiones que voy sacando sobre la marcha.

No escribo con un guión o un esquema de lo que voy a contar. Tengo un tema que por lo que sea se me antoja desarrollar, una serie de claves que me gustaría plantear, pero de lo que flota por mi cabeza a lo que acaba siendo esto va un mundo.

¿Qué me parece todo lo del Alakrana? ¿Y esto de la nueva ley del aborto? ¿La prohibición de minaretes en Suiza? ¿Y lo que el lider de la secta católica piensa sobre el uso del preservativo? ¡Y joder! ¡El reportaje de Intereconomía sobre este último punto!




¡Ved este video y sentid pánico! Porque lo peligroso no es que haya diversidad de opiniones. Yo respeto a quienes piensan diferente a mí, sea cual sea su credo o ideología, pero lo que no se puede es convertir una opinión o un dogma en una realidad. O mejor dicho, lo que no debemos, es tomar las opiniones como realidades indiscutibles, porque somos los "espectadores" de este país quienes tenemos la última palabra. Quienes debemos creer o no lo que nos cuentan aquí y allá.

Supongo que soy demasiado quisquilloso, pero ¿sabeis realmente lo jodido que es que tu mente no te deje descansar? Que continuamente esté sacando planteamientos y conclusiones. Que a lo más sencillo le de diferentes versiones. Que desmienta ideas que acaba de proferir un segundo después de hacerlo...

¿Por qué escribo? ¿ De dónde sale esta necesidad? Porque lo es. ¿Qué sentido tiene? Es parte de la genética, de la "mejora" de la especie. Hablar y expresarse no es sólo un entretenimiento social. ¡Estamos dando y recibiendo información! Información que creemos necesaria para otros humanos, o que nos pueden situar por encima de esos otros humanos como lider. ¿Por qué la gente cuenta sus batallitas? ¿Por qué quieren dárselas de (loquesea)? Pues por animalismo puro.

¡Y es que no podemos renegar de lo que somos! Yo, tú, él... ¡somos animales! (algunos incluso rebuznamos) con un sentimiento de superioridad peligroso y relativo. Y precisamente la única capacidad que nos distingue aparentemente de las demás especies, la de cuestionárnoslo todo, es la que menos usamos, porque nos acomodamos a lo que nos mastican los políticos y los líderes en general, sean el papa, un imán o hanna montana.

¿Somos libres? ¿En serio? Yo soy bastante libre, pero estamos sujetos a unas normas dictadas por los gobernantes que pueden o no ser las más dignas, porque condenan y restringen aspectos de la vida personal de las personas. Las leyes de comercio son otro asunto aparte, que favorecen el enriquecimiento de los más ricos y de los que se les acercan con un poder que puede inclinar la balanza de la injusticia más hacia el lado de los que tienen y dan a quienes les conviene. ¿Más claro? Pues están los bancos que financian a los partidos políticos, o las grandes empresas que hacen más de lo mismo a cambio de favores, y eso es así, fue así, y seguirá siendo así por mucho que le pese a quien le pueda pesar, porque nos seguimos conformando con lo que nos mastica esa enorrrrrrrme gallina que es el gobierno. Esa que se come el alpiste y a nosotros nos da los gusanos regurgitados.

Pero aún así, soy más libre que muchas personas. Soy más libre que esa mujer que lapidaron por llevar una falda por encima de las rodillas, o aquella otra que casi linchan en brasil en una universidad católica (tolerantes donde los haya) por llevar una falda algo más corta que la anterior. Soy más libre que la primera pareja homosexual que iba a casarse en Argentina pero que el recurso de un particular ha hecho que se invalide su matrimonio. Soy más libre que esa mujer que va a un país "primermundista" bajo la promesa de un puesto de trabajo y es forzada a prostituirse. Soy más libre que la familia que debe confesarle a un hombre con sotana todas las cosas "malas" que ha hecho, o que quien tiene que ayunar o cesar en lo que esté haciendo para humillarse en determinada dirección.

Soy más libre que los que tienen miedo a la ira divina, a los gobiernos pseudodemocráticos o al maltratador con el que conviven. Soy más libre que muchos miles de personas en el mundo. Incluso me atreveré a decir que más libre que muchos millones de personas en la tierra. ¿Pero soy realmente libre? Tan libre como el chaval al que acusaron mediáticamente de violar y asesinar a una niña de tres años para tapar una negligencia médica. Tan libre como la mujer a la que los bancos embargaron su vivienda después de que la empresa donde trabajaba decidiese que ya no la necesitaba, porque sin ella ganaría más o lo mismo. Tan libre como quien vota una vez cada cuatro años para que alguien le represente en un gobierno plagado de corrupción.

Yo sé que el terrorismo es un problema, y lamentablemente es real, pero... ¿Cuantos políticos han detenido este año y cuantos terroristas? ¿Cual es la amenaza más flagrante para la democracia? ¿Quienes la combaten desde fuera con pistolas o quienes la pudren desde dentro con sonrisas y pactos? Porque a mí, la amenaza más evidente es la de tener el enemigo "en casa". Porque nos hacemos de rejas, alarmas y candados, pero de poco sirve cerrar las puertas y dejar al klukuxklan fuera cuando tenemos dentro a alguien en quien confiamos y que con uno de los cuchillos de nuestra cocina nos deja secos en un abrir y cerrar de ojos.

En serio, no sé. Es verdad que le doy demasiadas vueltas a las cosas y no debería ¡porque soy un tío con suerte! Lo fácil sería dedicarme exclusivamente a mis aficiones y no pensar tanto en cosas que al fin y al cabo ni me van ni me vienen. Me da igual la ley del aborto, aunque no entiendo que una persona con 16 años pueda tener responsabilidad para unas cosas sí y para otras cosas no. Me da igual que la televisión norteamericana censure un beso entre dos hombres y no censure uno entre dos mujeres, vetando luego al susodicho y cambiándolo en la programación por uno que ha sido condenado por malos tratos. Me da igual, pero sea cual sea la química que se agita en mi cerebro, hace que mis manos se muevan y saquen de ahí dentro todos esos chispazos. Pero ya digo que no tendría por que hacerlo, porque cada vez más, me considero afortunado. ¡Aunque esto de la suerte lo dejo para mi próxima entrada!

Quiero un gato

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Siempre pense que en el momento que me independizase y todo eso me haría de la compañía de un gato. Son animales limpios y muy independientes. No son como un perro al que tienes que lavar, sacar al parque o tener cuidado si se queda en casa solo.

El único problema es que se te cuelguen de las cortinas, rompan algo que les llame la atención o te arañen las esquinas del sofá.

Hay quien dice que son animales ariscos y el gran tópico de "traicioneros". Bueno, no es este un blog para romper tópicos, pero no ha sido esa mi experiencia con los felinos.

Me encantaría tener un gato. Cuanto más lo pienso, más ganas tengo. Pero después del final de mis anteriores mascotas, decidí no volver a encariñarme jamás con una. Y ahora que en cierto modo ha pasado el duelo... no se. Creo que vuelvo a estar preparado. Ahora mismo hay una lucha que enfrenta lo que quiero con lo que debería, y de momento va ganando esta última. Porque debería dejarme de caprichos y ser conciente de que si vuelvo a criar un animal y encariñarme, volveré a pasarlo mal cuando se muera.

Lo que sí me he permitido tener de momento son 3 macetas. Y también hay que cuidarlas. Hay que ver que tienen agua, que reciben el sol que necesitan. Dicen que hay que hablarles y ponerles música... Y si todo eso es cierto, no soy quien para negarlo porque no he tenido nunca esa experiencia, que diferencia a los seres vivos? Las plantas que "domesticamos" necesitan unas atenciones y unos cuidados específicos. Igual que una mascota. Igual que una persona. En las relaciones sociales tenemos que estar pendientes de cubrir las necesidades de las personas que queremos que nos respondan. Debemos estar seguros de que reciben de nosotros lo que necesitan recibir de nosotros. Si eso no es así, la planta se deteriorará y morirá, el animal tres cuartos de lo mismo, y la persona, pues se irá alejando poco a poco de nosotros.

Todos tenemos unas necesidades determinadas. Las amistades y las relaciones en general van entrando y saliendo de nuestras vidas con muchísima facilidad. No es fácil cultivarlas y hacerlas crecer, pero tampoco requiere un esfuerzo constante. Muchas veces incluso nos dejamos ir en lo más sencillo. Pero es que también las personas somos demasiado estúpidas.

Si una planta no recibe su agua y su luz, empieza a mostrar síntomas de deterioro evidentes. Son una alarma de que algo no marcha, y tenemos la solución en nuestra mano. Los animales domésticos son más prácticos en este sentido. Si tienen hambre te lo van a "decir". Si necesitan cariño o tienen frío, te lo van a hacer saber. ¡Son como los bebés! pero cuando estos bebés dejan de ser animales para convertirse en seres estúpidamente racionales, llega la complejidad del asunto. Si tenemos hambre igual no lo decimos porque queremos adelgazar. Si tenemos frío, quien sabe que absurdo interés por parecer lo que no somos, nos llevará a negarlo y a decir que "estoy bien así". Y si necesitamos cariño por mil y una razones inexplicables, porque no todo tiene que serlo, el orgullo del que me siento tan orgulloso me hará encerrarme en mi caparazón y actuar con una cara de no pasa nada y padecer las inclemencias interiormente.

Aunque algunos humanos podemos ser como un gato, que si tiene frío va a buscar acurrucarse contigo, y si está triste te lo va a decir y va a buscar tu apoyo.

Es cierto que solemos rechazar a las personas depresivas, porque nos crean angustia y otra serie de sensaciones que no nos gustan, pero quizá esté en nuestra mano apoyar a esas personas, si realmente significan algo para nosotros. ¿no?

Nos hacen más felices quienes no parecen necesitar nada de nosotros y provocan nuestra risa y bienestar que quienes en un momento dado empiezan a pasarse por tu lado mendigando cariño. Como cuando vemos una persona por la calle, con algún problema psiquiátrico que hace algo que nos hace gracia. No se... molesta a otras personas, canta o se viste de forma surrealista. Pero cuando esa misma persona se dirije hacia nosotros y nos empieza a incomodar, ya no resulta tan simpática y ahora son otros quienes se rien y nuestro único afán es quitárnosla de encima.

Podemos llegar a ser incluso desagradables. Y en este ejemplo de personajes afectados y anónimos no podemos darnos cuenta, pero cuando la persona incómoda es familia o amigo, se va creando un malestar por parte de ambos que lleva a situaciones desagradables.

Pero ya no es sólo en circustancias críticas de necesidad imperiosa de algo. Sino como con las plantas. Debemos ir alimentándolas cada día. Porque si lo hacemos, no tendremos que llegar a situaciones donde prácticamente haya que resucitarlas. Con una maceta llegará un momento que tengamos que decidir si merece la pena gastar agua y recursos en que vuelva a vivir. Podremos asumir que no la hemos cuidado como debíamos o que no sabíamos la manera correcta. Lo mismo con las personas. Por culpa de ese estúpido orgullo no siempre sabemos qué debemos hacer, pero realmente, casi todos los seres vivos funcionamos con unas necesidades similares y universales.

Yo para algunas cosas soy muy dejado. Como en esto de regar. Y ya digo, tengo tres plantas en mi piso y las he trasplantado a unos recipientes de cristal con unas bolitas de esas de silicona que solo hay que regar una vez de tanto en tanto, porque me conozco y sé que no tendría la constancia para estar encima de ellas todo lo que ellas necesitarían. Aún así, me preocupo de que reciban la luz adecuada y hasta he llegado a hablarles...

Con los animales lo mismo. Me gustan los gatos porque son autosuficientes, pero en mi parte, que es darles de comer y asegurarme de que en lo que me necesitan puedo proporcionárselo, estoy ahí. No les fallo.

Con las personas, bueno. Supongo que será igual. Soy muy poco cumplido para estar llamando a la gente y preguntarles por aspectos de su vida que no puedo favorecer. Pero bueno, eso también sirve para que cuando me interese por algo de alguien, realmente sea porque me intereso, no porque socialmente deba hacerlo.

No digo que preguntarle a alguien por la salud de su familia esté mal o sea hipócrita, pero a mí no me sale hacer eso a menos que realmente me importe o piense que esa persona necesita que YO me interese por ese asunto. Pero aún siendo así, creo que nunca le he fallado a nadie. Doy más de lo que recibo, y no lo hago porque me invada ningún sentimiento residual de la educación cristiana. Lo hago porque es mi forma de ser y de actuar.

Pero nos pasa algo con todo esto, y es que hay tantas realidades como personas en el mundo. Y lo que yo haría o considero válido, no es lo mismo que tú harías o consideras válido. Lo que yo necesito no es lo que tú necesitas o lo que tú tienes disposición de darme. Lo que vale para mí, posiblemente no valga para tí. Y si nos cerramos en nosotros mismos, no podremos nunca recibir ni dar lo que puede hacer que una relación funcione, sea esta del tipo que sea. Y si llega el momento de sentarse a hablar, seguramente sea porque ya es tarde. Porque la planta esté seca o el gato se haya ido de casa y esté buscando comida en los contenedores de la esquina y abrigo en el alfeizar de otra ventana. Porque no hayamos sabido interpretar los síntomas, el tono del maullido, el color de las hojas o la intensidad de los suspiros.

La quimica de los dioses... por poner algo

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Empecé a escribir una entrada sobre la fiesta de Halloween y todo esto, pero no me dio tiempo a tenerla lista para el día en cuestión y tampoco me gustaba como me estaba quedando, así que la dejé olvidada y preferí esperar a que me surgiera otro tema.

No me ha venido a raiz de ese post abandonado, pero sí tiene algo de relación y por eso he querido introducirlo comentando eso. La famosa noche de los muertos que la gente ama, odia o tan sólo ignora. Donde unos dicen que se venera a la muerte y otros dicen que sencillamente nos reimos de ella.

Brujas, monstruos, espíritus... son seres que incluso algunas religiones fomentaban. Nos hacían creer que existían. Los demonios, enemigos de toda una cultura del miedo que amedrentaba a sus fieles. Las almas, entes que como un reflejo de lo que una vez fue un humano, vagaba para vengarse o pedir ayuda con sus lamentos.

Pero digo yo, si las emociones de las personas no son más que una conjunción de reacciones químicas. ¿De donde sacan sus emociones los fantasmas? Porque si el alma es algo incorporeo carente de elementos físicos... ¿Cómo pueden sentir, padecer y estar molestos o felices? O los fantasmas no son más que una sombra insustancial y apática, o es que todos los tratados médicos se confunden. O es que directamente no hay sustancia, por apática que pudiera ser, obviamente.

Y si los fantasmas no pueden existir ¿Por qué culturas enteras giran en torno a eso? A esa no existencia, a esa incorporeidad fantasiosa. ¿Por qué si creemos en la ciencia para tantas cosas, no creemos para las que no nos interesan? Supongo que le tenemos apego a la vida. A nuestra existencia y a la existencia de las personas a las que queremos. No somos capaces de pensar que más allá de lo que vemos, no hay absolutamente nada. Un recuerdo que no nos permite olvidar voces y caras. Una presencia vacía de momentos que no queremos olvidar, pero que perderemos cuando el difunto seamos nosotros.

Y vale que nadie puede decir lo que es verdad y lo que no, y mucho menos yo, un ignorante que lo piensa todo demasiado. Pero ¿Por qué creer lo que nos cuentan los demás? Lo que nos cuentan quienes nos dicen lo que queremos oir. Que si somos buenos seremos recompensados en la inexistencia. Que la carne resucitará y nuestros recuerdos perdidos en la podredumbre regresarán a las conexiones neurológicas de nuestro sistema nervioso. ¡O hay quien piensa que nos reencarnamos! En personas, animales o incluso objetos. ¡Casi me da pena seguir usando este quitagrapas! En absoluto.

¿Y si de verdad hay algo? Supongo que me tocará el peor destino, por incredulo infiel y descastado. ¿Pero y si de verdad no hay nada y mi entera existencia me la he pasado creyendo que debo sufrir para que lo que me espera sea mejor? Y con toda la razón, porque supongo que la nada, es mejor que padecer y lamentarse.

Ya no hablo de dioses o demonios. Pero claro, si no existe nada más allá de la muerte. ¿Para que sirve ese dios que juzga a vivos y muertos por igual? Ese tio que laza rayos y se lleva a su lado a miles de personas cada día hasta que se cansa de jugar con ellos y va buscando amiguitos nuevos.

Los dioses no tienen ningún sentido. ¿Y con qué nos aterrorizarán ahora? ¿Con que nos quitan las pensiones? La muerte existe, y no es un concepto abstracto, es el fin de la vida. Pero más allá no puedo creer en nada. Quizá cuando me toque a mí me vea flotando sobre el cosmos y diciendome: así que era esto. Flotar y flotar seculum seculorum. Porque si la eternidad es lo que mola, ¿para que vivimos? Deberiamos empezar directamente en el olimpo, el eden, o donde quiera que fuese ¿no? Pero que nos tengan que someter a una prueba constante sólo para ver qué se hace con nosotros es muy macabro. ¡Y luego vetan Saw de las salas de cine comerciales! ¿Qué pasa con los sermones en los templos comerciales? ¿Nadie veta a ese dios que le dijo a nosequien que se cargase a su propio hijo? Eso sí es apología de la violencia. Es que el dios aquel tenía unos prontos bastante malos. De hecho aún lo culpan cuando hay una gran tragedia. ¡O lo que es peor! Los manipuladores nos hacen creer que la culpa es nuestra, y que el dios, pobrecito, lo ha hecho para encauzarnos y que hagamos, al fin y al cabo, lo que el quiere.

Pero es que yo cada vez estoy más convencido de que la iglesia no miente cuando dice que ellos conocen la verdad. De hecho estoy convencido de que ellos saben con toda certeza que no hay dioses ni almas, pero que si ahora van y lo cascan, se les acabaron los palacios y los poderes sobre los sacrificados ciudadanos.

Y no quiero que parezca que ataco a la fé de las personas. ¡Cada cual es libre de creer en lo que le de la gana! De hecho creo que el ateísmo no existe. Todos tenemos algún dios. Algo que pensamos superior. Para unos es el dinero, para otros su pareja, para otros sus padres, para mi vecina del primero soy yo porque siempre aparezco cuando se le jode el TDT... y para otros su dios son ellos mismos.

¿El mío? La verdad es que no lo se. Mi eterna lucha por desvincularme de todo hacia lo que siento apego hace que no me haya planteado tener un dios propio ni acoger uno ajeno. Algo habrá, no pretendo parecer diferente, pero no recuerdo nada hacia lo que sienta fé ni devoción. O quizá la felicidad. Es abstracto, no podemos tocarlo, pero creemos que está ahí. ¡Cumple casi todos los requisitos para convertirse en una auténtica deidad! Sí, quizá ese sea el dios en el que creo. Pero claro, ahora vendrá alguien a decirme que todo eso de la felicidad, no son más que reacciones químicas en mi cerebro.